Están compuestas por particulas arcanas, átomos muy grandes que vibran intensamente a ritmos irregulares. Por si solas, las particulas arcanas tienen poco efecto sobre el ambiente. Sus interacciones con otra formas de materia y energía son despreciables y de manera general están limitadas a ciertos materiales como los fragmentos de dragón. Es solo a traves de procesos de resonancia que las partículas pueden tomar una organización capaz de influenciar su entorno.
La resonacia consiste en una reacción natural espontanea que ocurre
entre partículas arcanas libres en el que las partículas afectadas se
enlanzan para formar una estructura organizada fija. A pesar de ser
espontanea y aleatoria, la resonancia es mucho más común en entornos
cargados de energías mágicas, además de poder ser provocada de manera
artificial bajo ciertas condiciones ambientales, gracias a lo cual es
posible lanzar hechizos. La velocidad de formación, extension y
forma de la estructura de partículas arcanas dependerá de las
condiciones ambientales y de la cantidad de particulas a disposición de
la reacción. En la naturaleza, la resonancia produce estructuras que
replican efectos ambientales del entorno, de esta manera en un volcán se
manifestarían estructuras que replicarian elementos como el calor, el
fuego, la lava o la roca.
Existen dos tipos básicos de energías arcanas distinguidas por la organización de sus particulas: el "éter" y el "maná".
Éter
Es la forma más pura de energía arcana. Se compone de particulas arcanas dispersas que se mueven por el ambiente e interactuan con otras particulas y formas de energía libremente, sin regirse por ninguna estructura concreta.
El éter también es la forma de energía arcana más común, se encuentra en concentraciones bajas en prácticamente todo el plano material. El éter es invisible en condiciones normales y a diferencia de los hechizos o el maná es difícil de detectar a menos que se encuentre en concentraciones muy altas. Los seres vivos presentan una concentración de éter por encima de la media, ya que es producido, almacenado y liberado al ambiente de manera natural por el metábolismo. De hecho, se ha demostrado que es posible entrenar y desarrollar estas tres cualidades a base de liberar continuamente grandes cantidades de éter mediante el lanzamiento de hechizos. El éter solo puede resultar dañino en concentraciones extremadamente altas, donde el contacto directo puede provocar quemaduras por la vibración de las particulas.
Maná
Es la forma concentrada y resonante de la energía arcana. Se compone de partículas arcanas organizadas que se desplazan por el ambiente e interactuan con otras particulas y formas de energía siguiendo patrones dictados por su estructura interna. El maná es la sustancia que compone todos los "hechizos", en la naturaleza es poco común, pero es posible encontrarlo en lugares con altas concentraciones de éter. La propiedades del maná son muy variadas y dependen de su estructura interna, pero generalmente es visible, sobretodo en las etapas iniciales de su formación.
Es nocivo para la salud en concentraciones muy altas ya que la fuerza de los enlaces que mantienen las partículas arcanas unidas entre ellas puede excitar al éter inerte del ambiente, causando alteraciones y reacciones imprevisibles en los cuerpos de las criaturas cercanas, como por ejemplo la contaminación arcana.
Algunas de las estructuras que el maná toma comparten ciertas configuraciones internas, estos patrones tienen relación con los efectos que provocan a gran escala y son previsibles. Esto significa que es posible identificar estas configuraciones en su estructura para averiguar, en terminos generales, el efecto de un hechizo o masa de maná sin necesidad de realizar un estudio intensivo de su estructura. Este estudio puede ser automatizado con máquinas, artefactos o incluso con otros hechizos como "Detectar Magia".
Tipos de magia
Las distintas estructuras que las particulas de maná pueden formar han sido catalogadas junto con los patrones que comparten entre ellas y su función para crear una clasificacion que organiza los distintos tipos de hechiceria en 8 "escuelas" de magia. Estas son:
- Abjuración: Dedicada a reconocer y repeler entidades físicas o formas de energía. Hechizos de gran complejidad, con estructuras resistentes y duraderas que funcionan como patrones de reconocimiento y barreras.
- Transmutación: Dedicada a cambiar o alterar las propiedades de entidades físicas o formas de energía. Hechizos especializados, pero con cierto rango de versatilidad dentro de su campo de actuación, con estructuras flexibles y muy móviles que actuan como apendices para modificar su objetivo.
- Conjuración: Dedicada a transportar materia y energía en el plano material. Hechizos muy precisos que consumen grandes cantidades de energía, tienen estructuras que provocan la resonancia de fuentes de éter o maná muy alejadas para conectarlas y manifestar portales a traves del plano astral. Suelen requerir de elementos adicionales para fijar el objetivo, como un círculo rúnico o un foco especializado.
- Adivinación: Dedicada a analizar, interpretar y predecir información sobre materia física, energía y realidades abstractas, como un idioma. Hechizos extremadamente complejos y estáticos, con estructuras interconectadas similares a redes neuronales.
- Encantamiento: Dedicada a afectar y manipular el comportamiento de otros. Hechizos sencillos que presentan poca variación en sus estructuras, pequeñas, centradas y pulsátiles.
- Evocación: Dedicada a manifestar y manipular fuentes de energía y materia. Hechizos volátiles que requieren de mucha energía, tienen estructuras relativamente simples y frágiles que se consumen a sí mismas para producir el efecto deseado.
- Ilusión: Dedicada a crear efectos que engañan a los sentidos. Hechizos muy versátiles y manipulables, que actúan sobre distintas partes de nuestra percepción, compuestos por una infinidad de pequeñas estructuras móviles, finas y alargadas que los hacen fáciles de usar, pero difíciles de dominar.
- Necromancia (o Nigromancia): Dedicada a replicar o alterar funciones y estructuras en el cuerpo de seres vivos. Hechizos muy especializados y precisos, con patrones de reconocimiento y procesamiento de información biológica. Por lo general requieren poca energía, pero focos muy concretos para penetrar las energías arcanas del objetivo sin perturbar su equilibrio.