Te has hecho amigo de un cuervo de la antigua raza que vive alrededor de la Montaña Solitaria. De larga vida y capaces de hablar la lengua común, estos cuervos son inteligentes y a menudo resultan sabios compañeros, ligados a tu estirpe por lazos de antigua amistad. Muchas  veces en el pasado han proporcionado una ayuda valiosísima reuniendo noticias, o enviando mensajes para tu gente.

MECÁNICA: Si estás en las Tierras Ásperas, tu amigo cuervo nunca estará lejos. Puedes hacer sonar un reclamo y llamarle a tu presencia en unos minutos. En cuanto se reúna contigo, podrás darle órdenes.
Por lo general, el cuervo estará encantado de complacerte, pero una petición inusual o menos que razonable podría poner a prueba su fidelidad y requerir una tirada de Cortesía contra un NO de 14. El cuervo no pide nada a cambio, pero peticiones repetidas en un período corto de tiempo podrían hacer que tarde o temprano se sintiera con derecho a una compensación (los términos precisos quedan a discreción del Maestro del saber, y podrían conducir a interesantes desarrollos del relato). El tiempo necesario para que un cuervo complete el recado depende de la naturaleza de la acción, de la distancia a recorrer, y de la complejidad de la petición. Un cuervo vuela a una velocidad media de unos 45 km/h (lo suficiente como para cruzar toda la anchura del bosque Negro en un día).

La siguiente lista muestra algunos de los posibles recados que puedes asignar a tu compañero alado, pero de ninguna forma deberían limitar tu inventiva.

Traer nuevas: un cuervo siempre está informado acerca de los últimos acontecimientos relativos al Yermo, y estará encantado de informar de ellos.

Llevar mensajes: el cuervo puede entregar mensajes en cualquier parte de la región, pasando su contenido a otros de su especie.

Investigar: el cuervo puede ser enviado a recabar información sobre un tema específico, que debe ser algo naturalmente accesible para alguien de su especie.

Llevar comida: un cuervo podría ser persuadido para llevar algo de comida si es capaz de robarla o pedirla prestada de algún lugar que se encuentre a un día o menos de vuelo.