A la pequeña familia Kaito se le ha encomendado la tarea de salvaguardar los numerosos lugares de culto diseminados por las tierras Fénix, desde los pequeños altares al abrigo de un árbol solitario hasta santuarios descomunales. Para cumplir con sus responsabilidades, los Kaito han perfeccionado el uso de flechas encantadas y oraciones con el fin de proteger los santuarios de los enemigos espirituales, y la práctica del tiro con arco para defenderse de los peligros más terrenales.
Rara vez se los encuentra fuera de las tierras Fénix, ya que deben dedicarse a numerosas tareas en su interior, pero a veces realizan peregrinaciones para visitar otros santuarios.