Durante los acontecimientos de Forjando el Futuro, Kochi desempeñó un papel crucial para restaurar la calma en la Aldea Nudo del Este. Su temple y su capacidad para leer el ánimo de los hombres le permitieron frenar la actitud hostil de los rōnin que amenazaban con sumir al pueblo en el caos. No solo demostró poseer una mente aguda y una lengua afilada para la negociación, sino que, cuando las palabras ya no bastaron, respaldó su autoridad con acero.
En un duelo breve pero intenso, Kochi logró someter a su oponente con gracia y determinación, dejando claro que su fuerza no era solo de espíritu. Aquel acto de valor hizo que los rōnin bajaran sus espadas y mostraran respeto —no solo hacia ella, sino también hacia sus compañeros—, poniéndose finalmente al servicio de la reconstrucción del pueblo.