Kasuga Rikako es una presencia imposible de ignorar en cualquier corte donde aparezca. Alta, de complexión fuerte y sonrisa luminosa, llena el espacio con una energía que desarma incluso a los cortesanos más reservados. Su risa, franca y contagiosa, parece traer consigo el aroma del mar del Sur y la ligereza de los vientos costeros que acarician las tierras del Clan de la Tortuga
Aunque nunca ha destacado por sus habilidades artísticas, Rikako posee un talento mucho más raro: el de reconocer la belleza en los demás. Es conocida por su generosidad, tanto en su apoyo político como en sus contribuciones materiales a poetas, músicos y pintores. Para muchos artistas, su favor ha significado la diferencia entre el anonimato y la inmortalidad.
Su porte es el de alguien acostumbrada a tratar con mercaderes, samuráis y cortesanos por igual, y su buen humor suele ocultar una mente astuta y práctica. En un Imperio donde las palabras pueden ser más filosas que las espadas, Kasuga Rikako ha aprendido a convertir la alegría en una forma de diplomacia.