La vi, envuelta en alas de pura luz, los ojos ardiendo con la furia de los
dioses. Los diablos óseos se detuvieron en seco, cubriéndose la cara. Su
espada, ahora una marca de luz, barrió una vez, dos, tres. Las cabezas de los
demonios cayeron al suelo, una tras otra. Y así supimos que una aasimar
viajaba en nuestra dispar banda.
—Geldon Parl, De la tiranía de los dragones
Los aasimars llevan dentro del alma la luz de los cielos. Descienden de
humanos que cuentan con una brizna del poder del Monte Celestia, el reino
divino en el que habitan muchas deidades legales buenas. Los aasimars han
venido al mundo para ser los campeones de los dioses, por lo que sus
nacimientos son aclamados como eventos benditos. Son personas de rostros de
ultraterrenales, con rasgos lumino- sos que revelan su herencia celestial.
Campeones celestiales
Los aasimars son enviados al mundo para servir como guardianes de la ley y el
bien. Sus patrones esperan que combatan al mal, prediquen con el ejemplo y
promuevan la causa de la justicia.
Desde edad temprana, un aasimar recibe visiones y orien- tación de entidades
celestiales a través de los sueños. Estos sueños ayudan a dar forma a su
personalidad, otorgándole la sensación de que su vida tiene un propósito y
dándole un deseo de justicia.
Cada aasimar puede contar con un agente celestial específico de los dioses
como guía. Esta entidad es típica- mente un deva; un ángel que actúa como
mensajero en el mundo mortal.
Vagabundos ocultos
Si bien los aasimars son estridentes enemigos del mal, generalmente prefieren
mantener un perfil bajo. Un aasimar llama inevitablemente la atención de los
sectarios malvados, los infernales y otros adversarios del bien, quienes
estarían ansiosos por derrotar a un campeón celestial si tuvieran la
oportunidad.
Cuando viajan, los aasimars prefieren llevar capuchas, cascos cerrados y otros
elementos de equipo que les permi- tan ocultar sus identidades. Sin embargo,
no tienen reparos en atacar abiertamente al mal. La discreción que anhelan
nunca justifica poner en peligro a los inocentes.
Guias de Aasimar
Un aasimar, excepto uno que se ha convertido en malvado, posee un vínculo con
un ser angelical. Este último, generalmente un deva, proporciona orientación
al aasimar, aunque esta conexión funciona solo en los sueños. Por tanto, el
guía no imparte órdenes ni habla directamente a su protegido. En cambio, el
aasimar recibe visiones, profecías y sensaciones.
El ser angelical está lejos de ser omnisciente. Su guía se basa en la
comprensión de los principios de la ley y el bien, y podría saber cómo
combatir aquellos males especialmente poderosos que conoce.
A la vez que desarrollas un personaje aasimar, considera la naturaleza del
guía angelical del aventurero. Las tablas de “guía angelical” ofrecen nombres
y naturalezas que puedes usar para dar forma al guía de tu personaje.
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Tabla: Guía angelical del Aasimar
|
| d6 |
Nombre |
| 1 |
Tadriel |
| 2 |
Myllandra |
| 3 |
Seraphina |
| 4 |
Galladia |
| 5 |
Mykiel |
| 6 |
Valandras |
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Tabla: Naturaleza del Aasimar
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| d6 |
Naturaleza |
| 1 |
Estudioso y didáctico |
| 2 |
Compasivo y esperanzado |
| 3 |
Práctico y alegre |
| 4 |
Feroz y vengativo |
| 5 |
Severo y crítico |
| 6 |
Amable y parental |
A pesar de su origen celestial, un aasimar es mortal y posee libre albedrío.
La mayoría de ellos siguen su camino predes- tinado, pero algunos llegan a ver
sus habilidades como una maldición. Estos aasimars descontentos suelen
conformarse con alejarse del mundo, pero unos pocos se convierten en agentes
del mal. En sus mentes, su exposición a los poderes celestes equivalía a poco
más que un lavado de cerebro. Los aasimars malvados son enemigos mortales. El
poder radiante que alguna vez controlaron es corrompido, trans- formándose en
una magia horrible y agotadora. Además, sus guías angelicales los abandonan.
Incluso los aasimars totalmente dedicados al bien a veces se sienten divididos
entre dos mundos. Los ángeles que los orientan ven lo terrenal desde una
posición distante. Un guía angelical puede decirle a un aasimar que desea
dete- nerse y ayudar a un pueblo a recuperarse de una sequía que avance en pos
de una cruzada mayor. Para un ángel lejano, salvar a algunos plebeyos podría
palidecer en comparación con derrotar a un culto de Orcus. El guía de un
aasimar es sabio, pero no infalible.
Nombres aasimars
La mayoría de los aasimars nacen de padres humanos y utilizan las mismas
convenciones de nombres que su cultura nativa.