Los demonios varían muchísimo en su fisionomía, así como su inteligencia y capacidades mágicas, pero por lo general presentan un grado mínimo de inteligencia, comparable a la de un niño, y al menos algunas habilidades esotéricas innatas relacionadas con su demiplano de origen. Dentro de sus brutales sociedades se rigen por una jerarquía basada en el poder y la pureza de su sangre, donde en lo más alto se encuentran los Señores Demoníacos, los primeros hijos de Khyber y las personificaciones de sus infiernos.
Al igual que los ángeles, los hijos de Khyber no pueden reproducirse naturalmente entre ellos, sino que son los propios infiernos los que los dan a luz. Este hecho a confundido y fascinado a investigadores a lo largo de toda la historia, ya que a pesar de no poder reproducirse entre ellos, sí es posible la reproducción entre algunos demonios y humanoides de Eberron. Durante la primera guerra, muchos Señores Demoníacos intentaron aprovecharse de esta capacidad para expandir sus tropas infernales con híbridos, de este cruce emergieron razas actuales como los tieflings.Al final de la Primera Guerra, los Señores Demoníacos y la mayor parte de sus súbditos fueron sellados por la llama plateada, reduciendo drásticamente la cantidad y variedad de demonios en Eberron.