Los ángeles suelen presentar figuras de bestias o humanoides alados. Los pocos fieles de la Llama Plateada que han tenido el honor observar uno con sus propios ojos los describen como seres de una hermosura, gracilidad y virtud inconmensurable, pero con una presencia imponente que haría temblar al más terrible de los pecadores o demonios.
Debido al sacrificio que realizaron para crear la Llama Plateada, el número de ángeles se ha reducido considerablemente desde los tiempos de la Primera Guerra. Aun en la actualidad, son criaturas extrañas y evasivas y no se sabe mucho de sus cualidades más allá de que son grandes maestros de la magia divina (quizás incluso sus creadores) y que todos parecen poseer un alto grado de inteligencia. Aun así, algunos clérigos poderosos han conseguido invocar celestiales a plano material, es a través de ellos que sabemos que siguen luchando contra demonios y aberraciones en los planos elementales, continuando su lucha interminable contra el caos.