En 1008 YK el rey Boranel ir'Wynarn de Breland en un intento reparar su dañada reputación y en un desfile del poderío militar y estratégico del país subvencionó y organizó la mayor expedición de la historia a la Tierra de Luto, su objetivo era mapear el terreno y asegurar y repara las vías del Raíl Relámpago hasta Metrol, para crear una vía segura por la Tierra de Luto y facilitar el traslado de tropas y personal para la reconstrucción del país. Para ello realizó el mayor despliegue militar desde el final de la Última Guerra, movilizando a Argonth, reuniendo un tercio de todas las tropas de la nación, cientos de mercenarios y exploradores asociados a gremios del país, las últimas guarniciones militares que huyeron del país refugiadas en Nueva Cyre y hasta las Casas Marcadas, que enviaron agentes a colaborar con las fuerzas.
Sin embargo, antes siquiera de que la compañía principal llegará a la Tierra de Luto los oteadores informaron de algo: un gigantesco Warforged armado y de aspecto monstruoso estaba plantado en el límite del muro de niebla, esperándolos. El propio rey Boraner y un pequeño grupo de guardaespaldas acudieron a hablar con el desconocido que se presentó ante toda la expedición como El Señor de las Armas, el líder de la milicia warforged que moraba en la Tierra de Luto.
El Señor de las Armas reveló la verdadera intención de la expedición ante todo el mundo: Recuperar la Forja de Creación que él le había quitado a Merrix d'Cannith II hace 10 años. El rey Boraner intentó razonar con él, prometiéndole que no juzgarían a sus seguidores si deponían las armas y él se entregaba ahora, El Señor de las Armas se negó, declaró que todas las naciones de Khorvaire eran un cáncer para Eberron, proclamó dominio sobre "todo lo que toca la niebla de luto" y retó a todos los líderes de Khorvaire a quitarle la forja mientras una legión de warforged como no se ha visto nunca surgía de la niebla, con vehículos motorizados, sabuesos, titanes, dragones y dos colosos warforged. Antes de darse la vuelta y volver con sus tropas a la Tierra de Luto, el Señor de las Armas abrió fuego contra Argonth, disparando un solo proyectil de artillería que redujo un cuarto de la fortaleza a cenizas en una gran bola de fuego, sus últimas palabras aún hoy atormentan a muchos ciudadanos: "Esta es la primera y última vez que me dirigiré a vosotros seres de carne, la próxima vez que me veáis será para limpiar este mundo, por el bien de ambos aseguraos de que no ocurra".
Tras esto, el rey Boraner ordenó la retirada de sus tropas y desmanteló la expedición, ambos objetivos fueron un fracaso.