Un día despiertas y crees que será un día normal, pero no es así y ese día todo cambia.
Estoy hospedada en una fonda cerca de la estación de Iron pit, reservé una habitación cuando terminé mi trabajo en el último tren. Thrum (un orco que conozco desde que mi madre vivía) me pagó la primera semana, diciendo que esperara noticias de la compañía, ya que sabía que pronto realizarían contratos nuevos y sabía de buena fuente que el dueño me apreciaba, así que tal vez finalmente llegaría el mío; el hombre es un tiefling agradable que inició su compañía siendo muy joven, disfruta viajando ocasionalmente en sus trenes y así poder conocer a quienes trabajan para él; ahora su hijo, Erakos Wendell, hace trabajos temporales igual que yo, nos llevamos bien y no se da aires de grandeza; se siente como uno más de nosotros.
Sin embargo la carta de llamada no llega y empiezo a aburrirme de estar tanto tiempo quieta. Todos los días voy a ver los trenes que llegan a la estación, saludo y doy una mano a aquellos que conozco, me han preguntado si estoy libre para trabajar y los primeros días dije que no, sin embargo empiezo a creer que lo mejor será tomar mi siguiente trabajo ya.
Decido que si me ofrecen un lugar en algún tren para los próximos días lo tomaré y aunque no me agrada gastar de más, siempre puedo dejar pagado un telegrama de emergencia para que la posada me avise si es que recibí una carta de llamada de alguna compañía. Es un servicio extra que algunas pasadas nos ofrecen a los trabajadores de trenes, en vista de que muchas veces nos movemos más rápido que el servicio de correos.
Saco la cabeza por la ventana para intentar adivinar cuál es el tren que está por llegar, pero por el momento sólo se distingue el humo de la locomotora. Puedo oler la avena que están preparando para el desayuno y el ruido de una ciudad pequeña que comienza a despertar para iniciar el día. Decido vestirme para recibir el tren y justo cuando estoy terminado escucho que tocan a mi puerta.
-¿Sí?
-Buenos días señorita, acaba de llegar correo para usted -reconozco la voz de la dueña.
Aunque es extraño que me hablen tan amable, abro rápidamente esperando ver el sobre verde con dorado que la Compañia Tie-Wendell usa para sus llamados; sin embargo en su lugar veo un sobre negro en las manos algo temblorosas de la dueña, no entiendo de qué es ese sobre, pero al alzar la vista puedo ver que ella intenta reprimir algunas lagrimas, al entregármelo susura un "lo lamento" y me indica que enviará un desayuno de cortesía a mi habitación. Supongo que no son buenas noticias.
Regreso dentro y me siento en la cama dispuesta a enterarme qué significa todo ello.
Resulta ser una carta informándome del fallecimiento del sr. Padre quien será enterrado próximamente en la necrópolis, me adjuntan un ticket de viaje sencillo para asistir a su entierro. Me explica un poco de la forma en que mis padres se conocieron y me invita a despedirlo en su "última residencia".
Me perturba que menciona algunas cosas de mi vida de las que no sabía que estuviera conciente, bueno, en realidad ni siquiera sabía que estuviera vivo, en toda mi vida lo vi sólo 2 o 3 veces: 1 vez en casa de mi madre cuando yo aún era muy pequeña para andar en los trenes, luego 1 o 2 veces nos lo topamos sobre un tren, él de pasajero y nosotras trabajando. No bien cómo era físicamente y en esas ocasiones fue mi madre la que me dijo quien era, pero después de su muerte, nadie más lo volvió a ver o no volvieron a decirme si es que lo llegaron a encontrar entre los pasajeros.
No me interesa despedirlo, sin embargo un viaje gratis a la Necrópolis no debe desperdiciarse, aunque no son mis favoritos, pero pocas veces he tenido la oportunidad de estar en los trenes de ésa línea y ya que es un viaje sólo de ida, me da una escusa para trabajar en ellos como pago por mi regreso desde allá; tal vez hasta puedan considerarme para un contrato fijo.
Tocan a mi puerta y es el desayuno prometido, lo trae la dueña quien me da el pésame por la pérdida de mi familiar fallecido (al parecer está familiarizada con esos sobres) me pregunta si necesito algo más, después sale y vuelve a dejarme sola. Releeo la carta y me detengo en aquellas partes perturbadoras:
-Sabe cuándo y dónde nací, ¿estuvo ahí?
-Sabe que pasamos 5 años en ése pueblo, en la casa de mi madre
-Sabe que preferimos estar en la línea Tie-Wendell
-Sabe que tuvieron que vender la casa de mi madre para pagar su funeral cuando murió y que desde entonces no he vuelto a tener una casa estacionaria
No es que me interese mucho el porqué sabiendo todo eso nunca se apareció, ni para la muerte de mi madre, su entierro, para evitar que se viendieran todas sus cosas o para recoger a su hija que aún era sólo una niña. Fue mejor para mí, pero me inquieta el cómo lo sabe todo.
Aún recuerdo el día en que mi madre se cansó de esperarlo y decidió regresar a los trenes; la mujer pájaro que nos ayudó a sobrevivir todos esos años de quietud se peleó muy fuertemente con mi madre, diciendo que ésa no era vida para una pequeña como yo, dijo que como madre primero tenía que pensar en mí y le recordó cómo por llevar ésa vida perdió a su primer bebé. Ése día me enteré que mi madre había tenido un hijo antes que yo, sin embargo aún siendo bebé lo había perdido, luego de eso no quiso volver a mencionarlo.
Esa misma noche tomamos algo de ropa, el poco dinero que teníamos, comida y nos fuimos para no regresar, nunca volví a ver aquella casa o a aquella mujer. No fue fácil conseguir un tren que nos aceptara, llevar una niña tan pequeña entre los trabajadores era peligroso, sin embargo demostré ser bastante útil en los trabajos temporales, lo que ayudó a que mamá consiguiera un contrato fijo. Cuando cumplí 11 me dejó realizar mi primer trabajo temporal viajando sola y al cumplir los 12 años ya era capaz de conseguirlos por mí misma, a esa edad fue cuando me llegó un telegrama anunciando un accidente y su muerte. Thrum y su familia fueron los que me ayudaron a vender la casa y todo lo que tenía para poder pagar el entierro, conseguí un trato para trabajar en mi camino a la necrópolis a cambio del resto de dinero que me faltaba. Y entonces me quedé sola, pero la vida siguió, igual que un tren.
¿Dónde estaba mi padre en esos días? ¿o los días posteriores?
¿Por qué quieren que vaya yo a su entierro cuando él no fue al de mi madre?
¿Cómo supo dónde encontrarme? Tengo apenas unos días alojada en ésta posada
Supongo que la única forma de saber es haciendo el viaje, además de que eso significaría movimiento.
No puedo quedarme más tiempo quieta, así que empaco las pocas pertenencias que tengo, pasaré a entregar la habitación y tengo que revisar el horario para el tren que va a Crowland.