Estigia tiene un rol que pocos desean en el gran esquema de la competencia ferroviaria. Desde la caída del Rey Nigromante se volvió una tradición enterrar a los muertos en Necropolis. Esto por mucho tiempo fue una labor relegada a prisioneros y enfermos debido al riesgo que conllevaba cargar con los cadáveres por largas distancias. Ahora, aquellos que cuentan con el dinero suficiente pueden llevar de modo rápido y eficiente a sus muertos a su lugar de descanso.
Estigia ofrece una serie de vagones dedicados a aquellos que ya han partido y a su vez ofrece pasaje para todo aquel que quiera acompañar a su muerto o que esté dispuesto a aguantar a macabros compañeros de viaje a cambio de un pasaje ligeramente más costeable. El dinero que poseas te marca tanto en vida como en muerte. Pasajeros con boletos de primera clase reciben habitaciones privadas, servicio continuo y un vagón dedicado de entretenimiento además de capillas dedicadas a diferentes dioses con curas incluidos. Los cadáveres de primera clase descansan en vagones refrigerados por un novedoso sistema mecánico estrenado hace un par de años y son revisados continuamente por médicos licenciados para asegurar la integridad de su cuerpo. Los demás pasajeros reciben compartimentos compartidos y los cadáveres se colocan apilados en vagones sin refrigeración.