Caminando entre dos mundos pero sin pertenecer realmente a ninguno de los dos, los semielfos combinan lo que algunos dicen ser las mejores cualidades de sus progenitores humanos y elfos: la curiosidad, inventiva y ambición humana templada por los sentidos refinados, el amor por el arte y la naturaleza de los elfos. Algunos semielfos viven entre los humanos, separados por sus diferencias emocionales y físicas, viendo a amigos y seres queridos envejecer mientras el tiempo no les toca a ellos. Otros viven entre los elfos, aumentando su inquietud conforme se acercan a la edad adulta en los intemporales reinos élficos, mientras sus compañeros continúan viviendo como niños. Muchos semielfos, incapaces de encajar en ninguna sociedad, eligen una vida errante en solitario o uniéndose a otros inadaptados y marginados en la vida aventurera.
DE DOS MUNDOS
Para los humanos, los semielfos tienen aspecto de elfos, y para los elfos parecen humanos. En altura, están a la par con ambos progenitores, aunque no son tan esbeltos como los elfos ni tan fornidos como los humanos. Su altura va de los 5 a los 6 pies (1.5 m — 1.8 m), y su peso de las 100 a las 180 libras (70 kg — 80 kg), siendo los hombres algo más altos y pesados que las mujeres. Los semielfos hombres tienen vello facial, y en ocasiones se dejan crecer la barba para ocultar su herencia élfica. La tez y los rasgos están en algún punto intermedio entre los de sus padres elfos y humanos, y por ello muestran una variedad incluso más pronunciada que la que se encuentra entre los miembros de ambas razas. Tienden a tener los ojos de sus padres élficos.
DIPLOMÁTICOS O VAGABUNDOS
Los semielfos no poseen tierras propias, aunque son bienvenidos en las ciudades humanas y no tanto en los bosques élficos. En grandes ciudades de regiones donde los elfos y los humanos interactúan a menudo, los semielfos son a veces lo suficientemente numerosos para formar pequeñas comunidades por su cuenta. Disfrutan de la compañía de otros semi-elfos, los únicos que realmente entienden lo que es vivir entre estos dos mundos.
En muchas partes del mundo, sin embargo, los semielfos son lo bastante infrecuentes como para que uno viva durante años sin haber conocido a otro. Algunos semielfos prefieren evitar compañía alguna, vagando por los bosques como tramperos, guardabosques, cazadores o aventureros y visitando la civilización solo en raras ocasiones. Como los elfos, les guía el espíritu viajero propio de su longevidad. Otros, por el contrario, se lanzan al espesor de la sociedad, haciendo gran uso de su carisma y habilidades sociales en roles tanto diplomáticos como de estafadores.