Un hombre de aparente mediana edad. Su pelo otrora oscuro es ahora canoso, greñudo y desastrado, ojos verdes como el musgo y una mirada cansada, de postura fatigada, voz rasposa y apagada. Una persona observadora podría apreciar un cierto temblor en las manos de este brujo cuando no está sujetando la espada.
Sus ropas andrajosas son un conjunto de pieles y malolientes vendajes cubriendo sus extremidades junto con un viejo y mohoso gambesón.
Porta consigo un zurrón con varios frascos además de otros cacharros tintineantes y de su hombro cuelga una cincha con dos espadas brujeriles y toda un fila de cuchillos. Por último puede verse que cuelga de su cuello un medallón con la forma de una serpiente.
"Sí, yo lo he visto alguna vez, pero dudo mucho que sea aquel que dicen "La Sierpe de Redania"... Ese era un puerco asesino mas ejte solo es un ermitaño con unos cuantos años ya. Solía cercarse poaquí pa intercambiar cosas de necesida por pieles de las bestias que pillaba, ardillas, zorros, liebres... además de alguna otra coseja más raruna. Dicen que a veces venía acompañao de otra persona, una muchacha con la que bebia en la tarberna, pero yo nunca la he visto, es más no le vi nunca parlar más de dos palabrejas con naide. No parecía importarle otra cosa que si mesmo y desconfiaba de cualquiera que se le acercase, más mejor era estar a buenas con el. El tio paece lento y debilucho pero una vez no más me lo tope de milagro cuando me seguian un puñado de esos chupacabras de río y de repente escucho un "fliss flash" y veo que sale de la foresta limpiando su espada, mas de los bichos ni se supo..."