Kaedwen es el segundo reino más extenso del mundo conocido, por detrás de Nilfgaard. Pero, a diferencia de
Nilfgaard, la mayor parte de Kaedwen está cubierta de roquedales, montañas o densos bosques. En el norte del país hay asentamientos dispersos cuya gente alberga fuertes sentimientos de independencia. Se ganan la vida como pueden trabajando la tierra y comerciando con pieles y madera. Tienden a ser conservadores y aislacionistas. La frontera norte de Kaedwen se extiende entre los picos más septentrionales de las Montañas del Milano y las Montañas Azules. Las duras condiciones que se dan más allá de esta frontera han intimidado incluso a los rudos colonos kaedweníes. Los límites orientales los marcan las Montañas Azules. La frontera sur es el río Pontar. Al oeste se alzan las Montañas del Milano. Hasta ahora, esta frontera natural ha mantenido la paz entre Kaedwen y Redania, pero Kaedwen solicitó hace poco la ayuda del rey Radovid de Redania para enfrentarse a Nilfgaard. La “ayuda” que envió Radovid era un ejército de ocupación, no apoyo militar, y las tropas redanias atravesaron las Montañas del Milano y penetraron en Kaedwen con intención de quedarse. Esto inició la Guerra de Invierno. Dado que el rey Henselt estaba muerto o desaparecido, no hubo una defensa bien organizada.
Kaedwen es el más joven de los reinos del Norte. Los humanos expulsaron a los elfos a las Montañas Azules y establecieron su territorio hace unos 200 años, aunque eso no supuso el fin de la violencia entre elfos y kaedweníes. Los scoia’tael lanzaron muchas cruentas incursiones a sus bosques y Kaedwen respondió matando a miles de elfos y enanos ya integrados en las ciudades kaedweníes. Se están librando guerras con Aedirn por todo el valle del Pontar, también llamado Lormark. Hay intensas disputas sobre esta franja de territorio pese a que Nilfgaard avanza hacia él.
Henselt ha tenido consejeros muy poderosos. Como Sabrina Glevissig, una gran hechicera nativa de Kaedwen, hermosa y que normalmente vestía ropa provocativa. Ella se convirtió en el poder tras el trono, lo que dejaba a Henselt libertad para dedicarse a cuestiones mucho más agradables. Desgraciadamente, en la batalla con Aedirn, Sabrina optó por seguir las instrucciones de la Logia de Hechiceras en lugar de velar por los intereses de Kaedwen, lo que causó grandes bajas en el ejército kaedwení. Henselt hizo que la quemasen en público. Sin embargo, la cosa no terminó ahí: Sabrina maldijo con su muerte el campo de batalla para que los espectros libraran allí su última lucha una y otra vez, hasta que finalmente se levantó la maldición el año pasado.
Ard Carraigh es la capital de Kaedwen, una recia ciudad fortaleza con pocas de las comodidades y servicios que uno puede encontrar en otras capitales. Se alza cerca del centro del país y no está próxima a ningún lago o río. El legendario fundador de la dinastía de Henselt, Viduka, llegó a este paraje inusual guiado por un unicornio, que ahora se muestra en la bandera de Kaedwen. En la ciudad, los lugareños tienden a acosar a los visitantes que parezcan demasiado “extranjeros” u ostentosos. Es una ciudad dura con los no-humanos, aunque se acepta a regañadientes a los enanos. El palacio de Henselt se erige sobre un risco justo al norte de la ciudad y el acceso para quienes no sean nobles o parte de la élite militar es muy limitado.