Las fuerzas nilfgaardianas nunca han llegado a Redania. Nuestro joven rey, Radovid “el Cruel”, trabaja sin descanso para repeler la amenaza nilfgaardiana. La actual frontera norte de Redania linda con las naciones de la Liga de Hengfors, mientras que el gran río Pontar marca la frontera sur y sirve de arteria principal para el imperio comercial redanio. En el oeste, limita con el golfo de Praxeda y el mar del Norte. Las boscosas colinas del este se extienden hasta las Montañas del Milano, que suponen la frontera tradicional entre Redania y Kaedwen. Recientemente, en respuesta a una petición de Kaedwen, el rey Radovid ha enviado tropas redanias al otro lado de las Montañas del Milano, pero no para ayudar a Kaedwen, sino para ocuparla como parte de su plan para unificar los Reinos del Norte. Esto desató la Guerra de Invierno cuando Kaedwen reagrupó sus fuerzas para intentar expulsar a Redania.
El padre del rey Radovid fue el rey Vizimir “el Justo”. Bajo su reinado, Redania prosperó, pero la oscuridad acechaba en el horizonte. En 1262 Nilfgaard empezó a causar estragos en las tierras del Norte, lo que incluye la destrucción de Cintra. El rey Vizimir lideró a Redania en la Primera Guerra Nilfgaardiana pero, incluso en tiempos de paz, los espías e instigadores nilfgaardianos intentaron desestabilizar el país: enviaron sacerdotes del Gran Sol para que convirtiesen a la población y mercaderes con artículos baratos para socavar la producción local. Espías nilfgaardianos azuzaban a las razas no-humanas. El punto álgido se alcanzó cuando un asaltante elfo asesinó al rey Vizimir, aunque hay quienes creen que el asesino fue contratado por la propia consejera hechicera de Vizimir, Filippa Eilhart. En aquel entonces, Radovid solo tenía trece años y Redania estaba sumida en la Segunda Guerra Nilfgaardiana. La reina Hedwig estuvo al frente de Redania, pero el poder estaba en manos de un consejo de regencia liderado por el jefe del servicio de inteligencia redanio, Sigismund Dijkstra, y su amante, la hechicera Filippa. La maga tuvo la imprudencia de tratar mal a la reina Hedwig y al joven príncipe Radovid de Redania. Dicen que fue su arrogancia lo que alimentó, en su juventud, el gran odio que nuestro rey siente por las hechiceras. Cuando subió al trono, comprendió que la Logia de Hechiceras tenía demasiada influencia en los reyes del Norte. Los cazadores de brujas de Radovid, los que fueran los más fanáticos caballeros de la Rosa Llameante, han capturado desde entonces a muchos magos.
Tretogor es la capital de Redania. Aparte de su castillo y los grandes edificios de administración, es muy modesta. La guardia de la ciudad es muy activa: los usuarios de magia y muchos no-humanos no tardan en desaparecer y no son vistos de nuevo. Las mazmorras de Tretogor son conocidas como la última parada de los scoia’tael antes de su ejecución. Casi todas las personas que están en Tretogor trabajan para el gobierno o han acudido a visitar sus dependencias. Dada la cercanía de Novigrado, esta ciudad no supone un núcleo comercial.
Oxenfurt es la ciudad más ajetreada de Redania. La Academia de Oxenfurt, con sus bibliotecas, laboratorios y aulas, ocupa el centro de la ciudad. En sus confines hay tabernas, bares y burdeles que satisfacen las necesidades de los despreocupados estudiantes, aunque normalmente están sin blanca. No hay nada parecido en todo el Norte y siempre brotan en la ciudad nuevas ideas e inventos.