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Aedirn

Aedirn, más joven que Temeria y Redania, fue fundada por los humanos que remontaron el Pontar tras el Desembarco de los Exiliados. Limita al norte con Kaedwen, al oeste con el disputado valle del Pontar y las montañas de Mahakam, al sur con Lyria y Rivia y al este con las Montañas Azules. Se fundó casi al mismo tiempo que Kaedwen. Los kaedweníes siempre han envidiado el suave clima aedirniano y sus tierras más cultivables. Estas condiciones han llevado a que su población tenga gran habilidad para la ganadería y la elaboración de productos lácteos. El país tenía muchas pequeñas ciudades, en general limpias y bien cuidadas. Por desgracia, sus características tan deseables llevaron a Aedirn a perder gran parte de su territorio a manos de las potencias vecinas, principalmente Kaedwen. Pese a las destacables habilidades tácticas del rey Demawend III, que le permitieron anticiparse a Nilfgaard en la Primera Guerra Nilfgaardiana, Aedirn ha ido perdiendo cada vez más territorios.

Ahora, la mayor parte de Aedirn está asolada por la muerte y la devastación. Todo se sumió en el caos cuando el rey Demawend fue asesinado por Letho de Guleta en la barcaza de placer del rey. Su hechicero personal, su guardaespaldas y el célebre arquero Tybalt también murieron. Demawend era un rey despiadado y desagradable que buscaba cualquier excusa para enviar “expediciones punitivas” a Dol Blathanna, pero Aedirn echa en falta su ingenio táctico. Aedirn está ocupada por Nilfgaard, que probablemente esté reuniendo fuerzas para asaltar el valle del Pontar. El pueblo buscó al hijo de Demawend, el príncipe Stennis, pero corre el rumor de que está muerto, quizá linchado por intentar envenenar a Saskia “la Virgen de Aedirn”. Es poco probable que Aedirn reciba ayuda de Kaedwen. En la pasada guerra, Kaedwen traicionó a todos los reinos del Norte y alcanzó un acuerdo con Nilfgaard para repartirse Aedirn como parte del botín. A Aedirn no se le restituyeron sus tierras hasta la Paz de Cintra. Como Demawend odiaba intensamente a los elfos, podemos desestimar la ayuda por parte de Dol Blathanna. Durante la Segunda Guerra Nilfgaardiana, las tropas del Imperio destruyeron a su paso todos los centros industriales, desde forjas a tejedurías. Todo lo desmantelado lo cargaron en carros y se lo llevaron a Nilfgaard, así como todas las cosechas y el ganado que encontraron. No envidio a las tropas nilfgaardianas a las que asignaron el traslado de la riqueza y provisiones de Aedirn tantos kilómetros hacia el sur; fueron acechadas por civiles enfadados y hambrientos sin nada que perder.

Vengerberg es la capital de Aedirn. En su momento fue una de las ciudades norteñas más grandes, prósperas y hermosas. Se alza en una importante encrucijada comercial y sus mercados, fábricas, escuelas e iglesias eran la envidia de muchos. Históricamente, Vengerberg es conocida por su producción de cerveza, tintes y textiles. Los elfos no estaban cómodos en Vengerberg. El rechazo de Aedirn no suele extenderse a los enanos, menos aún a la familia Vivaldi o al banco Vivaldi e Hijos, pero ha habido al menos un pogromo de no-humanos. Nilfgaard causó grandes daños a la ciudad durante la Segunda Guerra Nilfgaardiana a raíz del terrible acuerdo con Kaedwen, pero, tras la Paz de Cintra, los ciudadanos de Vengerberg empezaron a reconstruir su ciudad. Ahora Vengerberg vuelve a estar en manos nilfgaardianas. ¿Quién sabe qué pasará?

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