La Campaña del Cluster Minos fue un conflicto prolongado durante la Gran Guerra Galáctica entre el Imperio Sith reconstituido y la República Galáctica. La campaña comenzó cuando el Imperio Sith regresó al espacio conocido tras su exilio en las Regiones Desconocidas y lanzó una invasión del Cluster Minos como parte de su masivo ataque contra la República. Los Sith se lanzaron al Cluster estelar Minos, con la esperanza de apoderarse de los ricos recursos de los mundos de Minos y sumarlos a la ya impresionante maquinaria bélica del Imperio.
La Armada de la República, aún dispersa tras un desastroso intento de retomar el Brazo Tingel y sin dirección clara debido a la incertidumbre política en la capital, Coruscant, no pudo resistir, dejando el cúmulo estelar indefenso. Sin embargo, antes de que el Imperio pudiera asegurar su control sobre la región, la Orden Jedi decidió tomar una postura proactiva contra la agresión Sith y envió numerosos Caballeros y Maestros Jedi para proteger los mundos de los territorios de Minos.
El Imperio tuvo un éxito inicial en su empresa, y la pérdida del Cúmulo Minos y su gran volumen de recursos fue un golpe significativo para la República, lo que llevó a una sesión de emergencia desastrosa en el Senado de la República sobre la priorización de la defensa y a disturbios en Coruscant. No obstante, los Jedi continuaron luchando en Eliad, Karideph y otros mundos de Minos, y eventualmente fueron acompañados por los soldados de la División de Fuerzas Especiales de la República en lo que se convirtió en uno de los conflictos más largos de la guerra. Bajo el liderazgo del Maestro Jedi Orgus Din y el Teniente Harron Tavus, la República mantuvo su batalla contra el Imperio en la región hasta el 0 ATC, cuando el Consejo Oscuro del Imperio se acercó al Senado de la República con una oferta de paz.
Aunque los líderes de la República y el Alto Consejo Jedi eran reacios a aceptar la oferta, el Imperio comenzó a minimizar sus actividades ofensivas en el Cúmulo Minos como muestra de buena fe. La invasión terminó oficialmente poco antes de la conferencia de paz en Alderaan, que el Canciller Supremo de la República, Berooken, interpretó como un buen augurio para la posibilidad de la paz.
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