De voz dura y frecuentemente de aire sombrío, Bardo es un hombre orgulloso y práctico, forjado por su vida anterior como capitán. Es ampliamente conocido por ser fiel a su palabra, sea cual sea el coste personal que ello le reporte. El Arquero lee bien los corazones, y es rápido en calibrar la valía de un individuo. Al rey Bardo se le puede encontrar con mayor frecuencia en el Palacio Real, aunque de vez en cuando pasea por la Plaza del Mercado con su escolta. Cuando la corona se le hace pesada, sale de la ciudad para cazar a caballo por las tierras al oeste.
Bardo es un hombre alto e imponente, sano incluso cuando los años añaden cantidades crecientes de plata a su antiguamente negro cabello, de mirada aguda y aire taciturno. Sólo su reina, Ûna la Bella, tiene la habilidad de hacerle sonreír de forma habitual.