Las grandes llanuras al norte del reino de Gondor fueron conocidas en su día como Calenardhon, antes de que el senescal Cirion se las entregara a Eorl el Joven como recompensa por su ayuda y su valor. Sus fronteras se extienden desde los Vados del Isen en el oeste hasta las Bocas del Entaguas en el este. Las colinas ondulantes y los campos dorados de cereales sólo se ven interrumpidos en el sur por las montañas Nubladas, donde se asienta la fortaleza del Abismo de Helm, y en el norte por el antiguo Bosque de los Ents, donde no van ni siquiera los jinetes de la Marca.
Aunque vasto, este reino ha sido arrasado por las plagas, las invasiones y las luchas internas. Con el tiempo, los señores de los caballos han rechazado a saqueadores orcos y a fieras tribus de orientales y dunlendinos, y han soportado crueles inviernos y hambrunas feroces. Desde el campesino más humilde hasta el Señor de la Marca, los rohirrim han aprendido a no mostrar miedo y a no esperar ayuda ajena; la vida en la Marca de los Jinetes los ha convertido en un pueblo fuerte, belicoso y orgulloso.
En la actualidad, han pasado casi cinco siglos desde los días de Eorl, y su estirpe aún gobierna Rohan desde el Salón Dorado de Meduseld, en Edoras. Allí tiene su sede el rey Thengel, y los señores de los caballos disfrutan días de paz; pueden verse los yelmos de sus caballeros brillando bajo el sol naciente mientras recorren la tierra sobre los arqueados lomos de sus magníficos corceles.