1. Races

Elfos de Lórien

Entre las montañas Nubladas y el río Anduin se encuentra el bosque de Lothlórien. Fundado en un tiempo anterior al recuerdo del hombre, el Bosque Dorado es una fortaleza y un santuario que aún hoy conserva la gloria de los elfos de antaño. Aunque la propia existencia de Lothlórien es un recordatorio de todo lo que los Primeros Nacidos han perdido, lo preserva únicamente el poder de la Dama de los  galadhrim, congelada como una efímera atrapada en ámbar. Mientras Lothlórien perdura, sin cambio alguno, todo lo que lo rodea se desvanece y desmorona.

La hermosa gente que estableció su hogar aquí es gobernada por el Señor Celeborn por Galadriel, la Dama de Lórien. También conocidos como los galadhrim, las ‘gentes de los árboles’, son parientes de los habitantes del Bosque Negro septentrional, aunque llevan mucho tiempo separados. Como son un pueblo reservado, ahora habitan en el corazón del bosque, rehuyendo el trato con cualquier otro pueblo y siempre vigilantes ante los intrusos. Ningún orco se acerca a leguas de sus fronteras sin caer ante sus vigilantes y nadie puede entrar en su reino sin el consentimiento de su Señor y su Dama.

Todo aquel a quién se le permite cruzar los ríos que protegen la tierra de Lórien, oye las canciones de celebración y el eco de sus lamentos a través del bosque y ve ojos agudos en busca de señales de intrusos. Los muy pocos que cruzan las fronteras del bosque lo hacen por una gran necesidad, y al hacerlo llevan consigo un legado de gracia y belleza que ya no se encuentra en ninguna otra parte de la Tierra Media.