Desde la Primera Edad del mundo hubo hombres asentados en las Tierras
Ásperas, y siempre habían vivido de la misma forma: agrupados en
pequeños clanes liderados por caudillos o señores de la guerra que, en
su mayor parte, se asentaban junto al lindero del bosque. Pero hubo un
tiempo en que un príncipe nórdico se atrevió a proclamarse rey de todas
las Tierras Ásperas, aunque no ha quedado de él más que el recuerdo,
pues los hombres del norte no construyen grandes ciudades, ni tampoco es
el Yermo un buen lugar para que un reino sobreviva a su rey. Pero
lo cierto es que este príncipe entre príncipes gobernó sobre las
inmensas praderas que separan el bosque del Río Rápido, y que fue la
necesidad de recursos que reclamaba su reino la causante de la enorme
extensión yerma que hoy recibe el nombre de Ensenada del Este.
Conforme aumentaba la población de los hombres del norte, también lo
hacía su necesidad de conseguir madera. Los grandes bosques del sureste,
libres en su mayor parte de la corrupción que dominaba el resto del
Bosque Negro, fueron talados por los nórdicos para construir con su
madera sus grandes salones. Algunos de los clanes solían repoblar los
bosques que talaban, pero la mayoría de ellos simplemente los talaban, y
luego arrancaban las raíces para transformar la tierra en zona de
pastos. Y llegó el día en que la Ensenada del Este llegó hasta las
tierras que formaban parte del Reino del Bosque y hubo lucha entre
hombres y elfos a la sombra de los árboles.
Algunos elfos
insinuaban que los hombres del norte estaban aliados con el Nigromante, y
muchos nórdicos consideraban a los elfos poco más que peligrosos
espíritus del bosque, y les acusaban de robar niños y de embrujar a los
viajeros. El miedo y la sospecha crecieron en ambos bandos.
En
el 1635 llegó una plaga desde el este, una epidemia que afectó a Gondor y
al sur de la Tierra Media, pero que resultó devastadora para los
nórdicos: la Gran Plaga acabó con la vida de más de la mitad de las
gentes de Rhovanion, y destrozó la confederación de hombres del norte.
Años más tarde, enemigos procedentes del este avanzaron sobre el
territorio y los nórdicos, debilitados por la plaga, no tuvieron más
opción que abandonar sus tierras. La Ensenada del Este quedó desierta, y por entonces los fantasmas de nórdicos que vagaban por la zona
sobrepasaban en mucho a los vivos. Los supervivientes de la otrora
poderosa confederación se esparcieron en todas direcciones: algunos de
ellos decidieron viajar hacia el oeste para regresar a las tierras que
separaban el Bosque Negro del gran río, mientras que otros viajaron al norte, cruzando el Río Rápido.
Recientemente, un numeroso grupo de descendientes de aquellas familias que viajaron al norte han decidido volver a las tierras de sus ancestros y hacerse valer como lo que siempre fueron: Hombres del Bosque. Liderados por un joven llamado Ceawin el Generoso, se trasladaron formando una gran caravana hasta llegar a uno de los principales asentamientos de tiempos pasados: Burh Widu. Sobre las ruinas de este lugar erigieron Paraje del Sol (El Salón Oriental).
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