El camino de los Enanos (Men-i-Naugrim en la lengua élfica) es una de las maravillas arquitectónicas del Norte. Corre a lo largo de unos 320 kilómetros por el centro del Bosque Negro, y divide las zonas norte y sur del bosque. Tiene una anchura aproximada de 3 m, y está pavimentado en piedra: en el tramo occidental del camino se usó piedra traída de los Valles del Anduin, mientras que en la mitad oriental se emplearon piedras de las Montañas del Bosque Negro. A ambos lados del camino hay un canal de desagüe y un muro de contención de piedra, que sirve para mantener el camino libre de vegetación. Los enanos construyeron también áreas de descanso cada 30 km, unos edificios de piedra maciza con habitaciones amplias, y establos para los ponis. Además levantaron tres grandes fortalezas, una en cada extremo del camino y la tercera aproximadamente en el centro. La fortaleza del extremo occidental desapareció hace ya mucho tiempo (solo queda en pie el viejo molino que empleaba aquella fortificación), pues los hombres del norte reutilizaron las piedras para sus asentamientos, y lo mismo ha pasado con las áreas de descanso del camino, más pequeñas, que han desaparecido por la misma razón, o porque el bosque ha terminado por engullirlas.
Los enanos utilizaron poderosos conjuros durante su construcción para que el camino se mantuviera inalterable y limpio de vegetación, y todavía es posible encontrar algunos tramos donde la influencia de los conjuros aún se mantiene. Si algún viajero encuentra uno de esos tramos intactos y anda por él tendrá la sensación de que avanza por el túnel de una mina enana: el suelo pavimentado de piedra puede estar cubierto de tierra, hojas y hierba, pero ninguna planta se ha abierto camino por entre las junturas de sus baldosas; además los árboles crecen tan juntos a ambos lados del camino y por encima del mismo que dan la sensación de que son paredes y techo. Estos tramos de camino pueden ser utilizados para atajar en el bosque, pero hay que tener cuidado, pues suelen estar vigilados por ojos poco amistosos.
Sin embargo, en la mayor parte del camino, la vegetación ha terminado por ganar la batalla. Los árboles se metieron en las zanjas de tierra, rompieron la superficie pavimentada, y sus raíces excavaron destrozando la piedra y los cimientos hasta dar de nuevo con la tierra que había debajo. En algunas secciones del camino, el único rastro que ha quedado de él es una coloración extraña en el suelo.
El tramo de camino que atraviesa el Bosque Negro Occidental está en su mayor parte lleno de maleza. Los hombres del bosque lo llaman el Sendero Invernal, pues se trata de una senda muy fácil de ver durante el invierno, cuando los árboles están desprovistos de hojas, aunque lo evitan pues lo consideran un camino embrujado. Los orcos que merodean por el Bosque Negro lo utilizan siempre que pueden, pues el bosque es un lugar peligroso tanto para ellos como para el resto de razas.