El gran puente que conecta Ciudad del Lago con las orillas del Lago Largo acaba en una alta barbacana. Su propósito es guardar el acceso a ciudad, si algún enemigo tuviera éxito en tomar desprevenidos a los defensores sin que tuvieran tiempo de destruir el puente. La barbacana permite a los arqueros atacar a cualquier asaltante desde un punto elevado y protegido, y existen buhederas que permiten a los defensores dejar caer piedras sobre cualquier atacante que intente derribar las puertas.
La empalizada a izquierda y derecha de la barbacana permite a más arqueros tomar como objetivo a cualquier enemigo en el puente, atrapándole en un mortífero fuego cruzado. Si el enemigo consiguiera traspasar la barbacana, se encontraría en una zona mortal, limitada por la barrera de peaje, y una empalizada todo alrededor. Desde lo alto de la empalizada, hileras de arqueros harían llover flechas sobre los atacantes.
La gran barrera de peaje está defendida por recias puertas de madera. Aquí, los que acceden a la ciudad son inspeccionados, y los comerciantes deben pagar una tasa a los funcionarios de la ciudad por el derecho a entrar a vender sus mercancías en los mercados de la ciudad. Los cuarteles de la Milicia y el edificio del Gremio de arqueros se encuentran a corta distancia de la empalizada que defiende la barbacana, respectivamente a izquierda y derecha de las defensas del puente. Un puente colgante conecta el patio que hay tras los cuarteles de la milicia con un edificio aislado, que es la cárcel de la ciudad. Aquí son conducidos quienes no respetan las leyes emanadas del Consejo cívico.
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