Hace un milenio, el Clan del Ki-Rin partió de Rokugán con el objetivo de descubrir a los enemigos que se ocultaban más allá de las fronteras del Imperio Esmeralda. Su viaje fue difícil, y se encontraron con muchas amenazas extrañas y poderosas. El clan aprendió al derrotar a cada una de ellas, modificando sus estilos de lucha, sus prácticas mágicas e incluso su filosofía. Para sobrevivir, se vio obligado a adaptarse y superarse. Tras ocho siglos de viajes, el Clan del Viento regresó al Imperio convertido en el Clan del Unicornio. Visten pieles, hablan en lenguas extranjeras y empuñan armas desconocidas. Aunque todavía veneran a la Kami Shinjo, se han alejado de las tradiciones y costumbres del Imperio Esmeralda.
Los descendientes de Shinjo son famosos por su habilidad como jinetes, hostigadores y mensajeros, y muchos están formados en técnicas de lucha o escuelas de filosofía extranjeras. Se espera que sean cosmopolitas y sociables, aunque quizás un poco toscos a ojos de la educada sociedad rokuganesa, dado que muchos de los miembros del clan pasan la mayor parte de sus vidas recorriendo las tierras Unicornio y más allá de las fronteras del Imperio.