La familia Miya es la más joven de las familias imperiales, ya que se formó después del fallecimiento del primer Hantei. Miya, un leal seguidor de Otomo, era un hombre joven, rápido y carismático que se convirtió rápidamente en uno de los asistentes favoritos del Emperador. Cuando finalmente se ganó la guerra contra Fu Leng, fue Miya el que transmitió la noticia de la victoria al primer Hantei, que yacía moribundo. El Emperador le ordenó que continuase difundiendo la noticia del fin de la guerra por todo el Imperio. Mientras lo hacía, él y sus sirvientes ayudaron en la reconstrucción de un Imperio devastado por la guerra, dejando a su paso un sentimiento de esperanza y determinación. Cuando regresó a Otosan Uchi convertido en un héroe, el astuto Otomo lo consideró una oportunidad. Convenció a Hantei Genji, el nuevo Emperador, para que permitiese a Miya (que seguía siendo un leal seguidor de Otomo) fundar su propia familia, y así nació una nueva familia imperial.
La familia Miya siempre ha sido la más pequeña de las familias imperiales, y la que menos acceso e influencia directa al trono posee. Sin embargo, en general son muy queridos en todo Rokugán, por lo que cuentan con su propio tipo de influencia. Los heraldos Miya comunican a todo el Imperio los decretos y declaraciones del Emperador, al tiempo que los cartógrafos de la familia estudian las tierras para crear mapas que delimiten adecuadamente las distintas posesiones de los clanes. Por lo tanto, en general todos los clanes dan la bienvenida y confían en los Miya, lo que significa que son aceptados en lugares donde actuarían con mucha más cautela ante un Seppun o un Otomo.