Al igual que los Otomo la familia Seppun puede remontar su origen a los albores del Imperio. Cuando los Kami cayeron de los Cielos Celestiales, los ocho que aterrizaron juntos lo hicieron en un lugar que acabó por conocerse como la Colina Seppun, llamada así por una mujer llamada Seppun, el primer mortal que se encontró con los kami despues de su caída. A la mujer le conmovió tanto la repentina llegada de los Kami que se ofreció a sí misma y a sus seguidores como servidora. El Kami Hantei aceptó su oferta, convirtiéndolos en los primeros seguidores mortales de los Kami. Como resultado, aunque otros pueden competir por el favor del Emperador, los Seppun siempre lo tienen simplemente por ser quienes son. Aunque algunos son cortesanos y muchos son funcionarios de la burocracia imperial, los Seppun son conocidos en el Imperio como los protectores del Emperador.
Cuando los divinos Kami cayeron en el reino de los mortales desde los Cielos Celestiales, adquirieron algunas de las vulnerabilidades de los mortales. Por ello, los Seppun se encargaron de vigilarlos y protegerlos. Esta devoción ha continuado desde entonces, lo que ha llevado a los Seppun a convertirse en los principales defensores del Emperador. Por eso siempre están dispuestos a sacrificarse para protegerlo. No se trata simplemente de fanatismo, sino de su deber y su razón de ser en el Orden Celestial. Para facilitar el cumplimiento de su deber, los Seppun han instituido dos tipos básicos de protectores: la guardia de palacio, o Guardia de Honor Seppun, que constituye la guardia personal del Emperador y protege a los Hantei de amenazas físicas, y la guardia oculta, que protege al Emperador contra las amenazas espirituales y sobrenaturales.