A los Soshi se les suele pasar por alto, y ellos así lo prefieren. Son más efectivos cuando ofrecen plegarias en nombre de su clan sin llamar la atención. Los Soshi viven para la sutileza: el suave codazo o el discreto susurro que lo pone todo en movimiento.
Sin embargo, a veces esto tiene un precio, ya que su preferencia por actuar en el instante perfecto a menudo les hace ser excesivamente cautelosos y propensos a un exceso de planificación y acopio de información.