En medio del caos de la Aldea Nudo del Oeste, Hida Ganko asumió el comando de la fuerza improvisada formada por samuráis, ashigaru y ronins. Organizó defensas, asignó posiciones estratégicas y coordinó contraataques precisos contra los rōnin que asediaban los almacenes imperiales.
Tras varias horas de intenso combate, las fuerzas enemigas fueron superadas: la mayoría murió en el enfrentamiento y los pocos sobrevivientes huyeron. Gracias al liderazgo de Ganko, la aldea recuperó un nivel de orden y seguridad suficiente para mantener los almacenes hasta la llegada de refuerzos imperiales.