El personaje encontró la muerte durante los eventos transcurridos en Unknown.
Ikoma Washi lleva la voz del León. Su figura esbelta no anticipa la fuerza con la que resuena su voz: un trueno que conmueve corazones y dobla voluntades. Cuando declama un poema o entona un canto, incluso los monjes detienen sus rezos para escucharlo.
Discípulo de los antiguos cronistas de la familia Ikoma, Washi ha elevado la palabra a un arte marcial. Sus versos no sólo narran victorias, sino que las inspiran; no sólo recuerdan héroes, sino que los forjan. En la Corte, sirve como sensei de oratoria, enseñando a los jóvenes cortesanos que la voz puede ser tan afilada como la espada, y que la emoción bien pronunciada puede conquistar donde el acero fracasa.
Pese a su fama, Washi conserva una humildad inesperada: ríe fácilmente, bebe con gusto, y trata a los aprendices como iguales. Sin embargo, cuando su voz llena un salón, se hace evidente que bajo su afabilidad late el espíritu indomable de un León