Faro es una pequeña y hermosa ciudad localizada en el Cabo del Ocaso. Es el Hogar de todos los fieles a la Luz, el final del Camino, la verdadera cuna de la Iglesia, aunque su sede no resida allí. Todos los que veneran la Luz la visitarán al menos una vez en su vida, cuando realicen el peregrinaje por el Camino, y vean la puesta del sol en la punta del cabo, junto a otros fieles con los que han compartido el viaje o con los que simplemente han tenido la fortuna de encontrarse en este importante momento.
Por desgracia, desde que el Camino al Hogar fue partido en dos por la Mácula, no hay mucha gente que realice este peregrinaje, puesto que no hay un camino que rodee la Umbra, ya que sus bordes están en constante cambio, y hay pocos que se atrevan a aventurarse fuera de los caminos.
Aún así, los que siguen viajando a ella quedan maravillados por sus edificios de paredes blancas y la belleza del Cabo.