UN AMPLIO ESPECTRO
Con su afición por la migración y la conquista, los humanos son físicamente más diversos que cualquiera de las razas comunes. Un humano puede medir desde 5 pies hasta un poco más de 6 pies y pesar desde 125 a 250 libras. Los tonos de piel de los humanos varían desde casi el negro completo a un pálido muy claro, y el color de su cabello va desde el negro hasta el rubio (ondulado, rizado o liso); los varones pueden llevar barbas o bigotes que pueden ser poco poblados o muy densos. Los humanos alcanzan la madurez cerca de la veintena y rara vez llegan a vivir un siglo completo.
VARIEDAD EN TODAS LAS COSAS
Los humanos son el pueblo más ambicioso y adaptable de todas las razas. Dependiendo de las diferentes tierras donde se han asentado, los humanos han variado considerablemente sus gustos, su moralidad y sus vestimentas.
Cuando se asientan, sin embargo, lo hacen para quedarse: construyen ciudades que perduran hasta el fin de los tiempos, y maravillosos reinos que pueden aguantar durante siglos. Un individuo humano quizás tenga un corto período de vida, pero una nación o cultura humana preserva tradiciones cuyos orígenes están mucho más lejos de lo que ninguna memoria humana pueda recordar. Los humanos viven pensando en el presente — permitiendo que se adapten perfectamente a la vida del aventurero— pero también planean el futuro, esforzándose en dejar un legado que perdure. Individualmente y como grupo, los humanos son oportunistas y de fácil adaptación, y siempre están alerta ante los cambios políticos y sociales.
INSTITUCIONES DURADERAS
Mientras que un único elfo o enano quizás tenga la responsabilidad de custodiar un lugar especial o un poderoso secreto, los humanos fundan órdenes e instituciones sagradas para esos propósitos. Mientras que los clanes enanos y los ancianos medianos pasan sus tradiciones a cada nueva generación, los templos humanos, gobiernos, bibliotecas y códigos legales fijan sus tradiciones en los mismos cimientos de la historia.
La inmortalidad es sólo un sueño para los humanos (excepto para aquellos que buscan la no-muerte o la ascensión divina para escapar de las garras de la muerte), pero tratan de conseguirla asegurándose de que serán recordados cuando ya se hayan marchado.
Aunque algunos humanos son xenófobos, en general sus sociedades son multirraciales. Las tierras humanas acogen multitud de no-humanos en comparación con la proporción de humanos que viven en tierras no-humanas.
AMBICIÓN, AMBICIÓN, AMBICIÓN
Los humanos que buscan aventuras son los más atrevidos y ambiciosos miembros de una raza de por si atrevida y ambiciosa. Buscan ganar gloria a los ojos de sus compañeros amasando poder, riquezas y fama. Más que otra gente, los humanos luchan por causas e ideales más que por territorios o grupos.
EL SEGUNDO MEJOR AMIGO DE TODO EL MUNDO
Tan pronto como se mezclan unos con otros, los humanos se relacionan perfectamente con las otras razas. Se llevan bien con prácticamente todo el mundo, aunque quizás no sean ín- timos de muchos. Los humanos sirven como embajadores, di- plomáticos, magistrados, mercaderes, y funcionarios de todo tipo.
- Enanos. "Son gente robusta, amigos leales, y cumplen su pa- labra. Sin embargo, su codicia por el oro será su perdición."
- Elfos. "Es mejor no aventurarse en los bosques de los elfos. No les gustan los intrusos, y muy posiblemente serás embru- jado o ensartado por cientos de flechas. Aun así, si un elfo pasa por alto ese maldito orgullo racial y realmente te trata como a un igual, puedes aprender mucho de ellos."
- Medianos. "Es difícil rechazar una comida en casa de un me- diano, siempre y cuando no te rompas la cabeza contra el te- cho —buena comida y buenas historias frente a un cálido fuego. Si los medianos tuvieran un ápice de ambición, real- mente podrían conseguir algo."
ETNIAS Y NOMBRES HUMANOS
Teniendo mucha más variedad que otras culturas, los humanos como raza no tienen nombres típicos. Algunos padres humanos les dan a sus hijos nombres en otras lenguas, como la Enana o la Élfica (con una pronunciación más o menos correcta), pero la mayor parte de los padres les ponen nombres que están relacionados con la cultura de su región o con los nombres tradicionales de sus ancestros.
La cultura y las características físicas de los humanos pueden cambiar drásticamente de una región a otra. Las características físicas de los humanos, sin embargo, varían dependiendo de las antiguas migraciones de los primeros humanos, por eso La mayoría de los humanos conservan variables en cuanto a color y rasgos.