- Nivel 7, evocación
- Tiempo de lanzamiento: 1 acción
- Alcance: 150 pies (45 m)
- Componentes: V, S, M (una bolita de guano de murciélago y azufre)
- Duración: Concentración, hasta 1 minuto
Un haz de luz amarilla resplandece desde la punta de tu dedo, luego permanece condensándose en un punto escogido dentro del alcance como una perla resplandeciente por la duración del conjuro. Cuando el conjuro finaliza, ya sea porque tu concentración se ha roto o porque tú decides terminarlo, la perla estalla con un grave estruendo en una explosión de llamas que se extiende por las esquinas. Cada criatura en el radio de una esfera de 20 pies (4 casillas, 6 m) centrado en el punto escogido debe realizar una tirada de salvación de Destreza. Una criatura sufre daño por fuego igual al total de daño acumulado en una salvación fallida, o la mitad del daño en una salvación con éxito.
El daño base del conjuro es 12d6. Si al final de tu turno la perla de fuego no ha detonado aun, el daño se incrementa en 1d6.
Si la perla resplandeciente es tocada antes de que el intervalo haya expirado, la criatura que la ha tocado debe hacer una tirada de salvación de Destreza. En una salvación fallida, el conjuro finaliza inmediatamente, causando que la perla estalle en llamas. En una salvación con éxito, la criatura puede arrojar la perla hasta 40 pies (12 m). Cuando ésta golpea una criatura o un objeto sólido, el conjuro finaliza, y la perla explota.
El fuego daña objetos en el área y enciende objetos inflamables que no son sujetados o transportados.
A niveles superiores. Cuando lanzas este hechizo usando un espacio de conjuros de nivel 8 o superior, el daño base se incrementa en 1d6 por cada nivel de espacio de conjuros por encima de nivel 7.