Llegando a Eldersefell
Casi tres semanas habían transcurrido desde que Ara Heartfillien abandonó su hogar en Boldram. Si bien pasar de vivir en el barrio noble de una ciudad capital a vagar sin rumbo no era algo sencillo, se las había arreglado bastante bien hasta el momento. Pero el oro y las provisiones comenzaban a escasear. A eso sumándole que tenia una boca que alimentar mas allá de la suya, ya que Kurama, el lobo que había criado desde que era un cachorro la acompañaba en su viaje. La hechicera había escuchado que en Eldersefell podría llegar a conseguir algo de oro, se rumoreaba que el dueño de la taberna siempre estaba buscando gente para cualquier tipo de trabajos, así que ese era su destino y tras varios días de caminata por fin llegó a la ciudad.
La taberna
Ara entró en la taberna. Al instante sintió como la gran mayoría de los presentes se volteaba a mirar hacia la entrada. Sabía igualmente que no eran en quien se posaban las miradas, pero ya estaba acostumbrada a que la gente reaccionara de esa manera al ver a su acompañante. Sin darle demasiada importancia se dirigió hacia la barra y la gente volvió a lo que estaba haciendo al ver que el lobo parecía bien adiestrado. Sin embargo Ara notó que alguien la seguía con la mirada, un draconido sentado solo en un extremo de la taberna no parecía quitarle la mirada, Ara decidió ignorarlo y limitarse a hablar con el tabernero. Luego de entablar una conversación y sin muchos rodeos Ara le pregunta por el trabajo mejor pago que tenga: al parecer la gente que se adentra en el bosque que esta cerca del pueblo suele desaparecer sin dejar rastros. Nadie que se haya atrevido a ir pudo regresar para contarlo. El tabernero está dispuesto a pagar 3000 piezas de oro a quien consiga información o entregue pruebas de que encontró al culpable. Ara le informa que acepta el trabajo pero este le dice que no cree que sea apropiado, que puede ofrecerle otras tareas. Antes de que pueda responder, un semiorco, escoltado por dos humanos se acerca a su lado y le dice al tabernero que él tomará el trabajo. Ara le informa que llegó tarde pero que puede tomar el próximo a lo que el semiorco la reta a una pelea: quien gane se queda con la tarea.
En cuestión de segundos la gente se había esparcido dejando un circulo en el medio mientras los dos humanos ayudaban al semiorco a colocarse la armadura. Ara aprovechó ese momento para darle indicaciones a Kurama. El lobo se escabullo por detrás de la multitud y Ara se adentró en el circulo esperando que su contrincante se prepare. Un segundo después el fornido humanoide se encontraba corriendo hacia la elfa con intenciones de sorprenderla. Con un movimiento rápido la hechicera logra zafarse de un golpe que podría haber sido fatal e inmediatamente utiliza un rayo congelante contra su oponente que logra hacerlo retroceder, y dificultar su movimiento por lo que falla su siguiente ataque. Ara aprovecha la situación para atacar con su espada con intenciones de cortarle la cabeza al incapacitado contrincante, pero sus escoltas humanos logran arrastrarlo hacia atrás antes de que el ataque de la elfa impacte en el semiorco aunque logra realizarle un corte en el cuello dejándolo desangrándose en el suelo. El semiorco se lleva las manos al corte y cae al suelo desplomado. Los escoltas desenfundan sus espadas para atacar a la hechicera. En ese momento, Kurama muerde a uno de ellos en el pie y comienza a forcejear. El otro se acerca hacia la elfa y arremete con su espada. Ara que ya había enfundado su espada, se ve sin oportunidad de defenderse y cierra los ojos esperando recibir el golpe mortal. Pero en su lugar escucha el ruido de metales chocando. Al abrir los ojos que el draconido se interpuso entre la espada y la hechicera, protegiéndola con su escudo. "La pelea terminó" le dijo al humano, pero este no tenia intenciones de retirarse y en un arrebato de ira arremetió contra el draconido que con un hábil movimiento esquivó y el ataque y le atravesó la garganta con su espada. Fue en ese momento que Ara se percató de los gritos del otro humano que estaba perdiendo parte de su cuello en la mandíbula de su lobo. El draconido sacó su espada del cuello del humano y se retiró nuevamente a su mesa.
Wraxan
Mientras la gente retornaba a lo que estaba haciendo antes de todo el revuelo, Ara tomó el mazo del orco que yacía en el suelo y se dirigió a la mesa donde se encontraba sentado el draconido. Este se limitó a mirarla y tomar un trago de su hidromiel. "¿Porque lo hiciste?" preguntó Ara. "Ya habías ganado. Me pareció que era lo justo" respondió el draconido y tomó otro sorbo de hidromiel. La elfa dejó el mazo en la mesa, se lo acercó al draconido y se sentó "Yo no se usarlo. Soy Ara por cierto" dijo extendiendo su mano. El draconido le devolvió el saludo "Wraxan" e inmediatamente posó su mirada en el lobo. "Se llama Kurama, pero no tenes que preocuparte" le dijo la hechicera mientras le acariciaba la cabeza. "No parecía muy tranquilo con ese pobre humano" respondió Wraxan esbozando una sonrisa. "Me refiero a que no hace nada que yo no le ordene. Aunque no vine a hablar de mi lobo. Como sabrás la pelea se originó por un trabajo y ahora que es mio me gustaría ofrecerte parte de la recompensa para que me ayudes." El draconido tomó un sorbo de su hidromiel y le preguntó a Ara si había escuchado sobre los rumores. Ante la negativa de la hechicera, Wraxan le comentó que se rumoreaba que en el bosque se encontraba un nigromante, un hechicero especializado en la extracción de almas y hechizos de resurrección de muertos, por lo que si los rumores son ciertos seria una misión suicida. A Ara no le interesa y está segura de poder con la tarea. El draconido admira la iniciativa de la hechicera y acepta la oferta, aunque con dos condiciones: la primera es que ya que considera que Ara ganó el trabajo en buena ley solo tomara el 25% de la recompensa, y la segunda es que les paguen una parte por adelantado. Ara y Wraxan se dan un apretón de manos cerrando el acuerdo y se dirigen a hablar con el cantinero, Durnan, para concretar la negociación.
Ara confronta al cantinero por no decirle que habia un nigromante involucrado, a lo que este le informa que solo son rumores y que no hay nada concreto. Igualmente la elfa le indica que necesitaran provisiones por lo que exige un pago adelantad. Durnan se rehúsa categóricamente "¿Para no volver a verles la cara? ¿Tengo cara de idiota?". En ese momento Wraxan le extiende una gema "Si volvemos, la recupero junto con la recompensa. Si no volvemos, es tuya". Durnan la examina detenidamente, la guarda y les entrega 500 piezas de oro. "El bosque esta a un día de viaje. Si no vuelven en una semana, venderé la gema. Buena suerte". Ara, Wraxan y Kurama se dirigen a la zona mercantil de Eldersefell para comprar algo de comida y unas pociones. Al terminar el sol se esta poniendo y deciden pasar la noche en una posada para partir hacia el bosque por la mañana. Al llegar ordenan una habitación regular para cada uno y Ara paga un extra por unas pieles para que Kurama duerma cómodo. Con las habitaciones ya pagas deciden cenar en la posada.
La posada
En la cena, Ara y Wraxan se turnan para contar su historia. La elfa le comenta que escapó de su casa recientemente por disputas con su familia, mientras que el draconido le comenta que también tuvo disputas con su clan que detestaba a los humanos por una disputa muy antigua. Wraxan no estaba para nada de acuerdo con eso y decidió alejarse. Ara comenta que cuando pueda asentarse tiene algo pensado respecto a su familia pero que no quiere discutirlo por ahora. Nota que la armadura del draconido tiene un símbolo de un sol. Wraxan le comenta que es el símbolo de Pelor, el dios del sol. "Hace tiempo fui atacado por un gran grupo de bandidos. Si bien pude con ellos quede muy mal herido y al poco tiempo me desmaye. Al despertar estaba recuperándome en un templo de Pelor de las cercanías. Durante los meses de recuperación los clérigos me enseñaron muchas cosas sobre sus creencias y su sabiduría. Si bien no soy un gran creyente, soy muy agradecido y les estaré en deuda el resto de mis dias". Ara no se habia percatado hasta ese momento, pero en cierta medida sus historias eran muy similares ya que ella en parte también estaba en deuda con el draconido. Wraxan también le contó sobre el supuesto origen de su raza: "Se dice que los dragones un vinculo entre las deidades y los habitantes de este plano. Segun la leyenda algunos se poliformaron para camuflarse entre los seres terrenales y estudiarlos pero irremediablemente algunos se aferraron al punto de enamorarse y formar familias y de esas uniones se cree que provenimos nosotros. Aunque la realidad es que ni siquiera nosotros conocemos nuestro origen". Tras terminar la cena, cada uno se dirigió a su habitación. La habitación de Ara era bastante cómoda. Habia pedido una habitación con bañera aproposito ya que no solo ella necesitaba asearse. Tras higienizarse ella e higienizar a Kurama, ambos se durmieron en cuestión de segundos.
La reunión
Ara despertó del trance élfico a primeras horas de la mañana. Mientras se preparaba sintió que alguien golpeaba a su puerta. "Estaré abajo desayunando" oyó la voz de Wraxan del otro lado. Minutos después y ya preparada, se dirige al piso de abajo a reunirse con el draconido. En la mesa, este le comenta que en una conversación, Nathan, el posadero, le comentó que puede conseguir mercenarios si es que los necesitan. Wraxan le aclaró a Ara que no se preocupe, que solo le había dicho que iba a realizar un trabajo pero no había soltado detalles. Al terminar el desayuno se acercaron para hablar con él. El posadero les indicó que el podía conseguir hombres experimentados que trabajarían por un pago diario. Ara le dice que necesitaran dos hombres, de preferencia humanos y Nathan le indica que le tomará aproximadamente una hora. Ara y Wraxan, se sientan a discutir que hablaran con los mercenarios. La hechicera no quiere entrar en detalles, pero el draconido quiere aclararles que la misión es peligrosa "Tienen que saber donde se estan metiendo". Tras una larga charla un joven se acerca y les indica que Nathan los está llamando. Al volver a la barra, el posadero los hace pasar a una puerta trasera. En la habitación se encuentra una mesa con dos humanos sentados en el borde que se presentan: un guerrero con sus brazos cruzados, de mediana edad y altura normal llamado Davon, y un bárbaro mas entrado en años, de unos 2 metros llamado Turin que se encontraba sentado de manera relajada con un brazo apoyado sobre la mesa y otro sobre su regazo.
Nathan los invita a pasar y se retira. Tras las debidas introducciones, Ara les indica que quiere contratarlos para un trabajo. Turin es el primero en hablar "Solo quiero saber dos cosas, si van a pagarme y si voy a poder golpear a alguien". El bárbaro no es lo que se podría decir una persona muy inteligente, algo que Ara nota enseguida "Dos piezas de oro por cada día que nos acompañen. Y sí, probablemente haya alguien a quien golpear" respondió. "Entonces acepto" dijo Turin riendo. Por otro lado el guerrero se mantenía serio y pidió más información sobre este "trabajo". Ara miró a Wraxan y este solo le devolvió la mirada. "Creemos que hay un amuleto valioso a un día de distancia. El plan es obtenerlo y volver en una pieza" mintió la hechicera de manera muy convincente, pero el guerrero todavía tenia dudas. "Suena muy fácil. ¿Porque un grupo tan imponente como el suyo necesitaría de nuestros servicios?" consultó todavía muy serio. La expresión de Turin se volvió mas seria a medida que Davon hacia mas preguntas cosa que Ara llegó a notar. "Los rumores sobre el amuleto se están esparciendo muy rápido y es probable que si no nos apresuramos nos encontremos con mas criaturas buscandoló. Suena fácil, pero puede ser peligroso, por eso los necesitamos" respondió la hechicera, miró a Wraxan y este le hizo una señal de aprobación. Tras unos segundos de silencio Davon retrucó "5 piezas de oro por día y es un trato". Ara decidió renegociar "3 piezas diarias y 15 si realizamos el trabajo". Davon indicó que aceptaría el trato solo si la paga diaria se realizaba al iniciar el día. Ara extendió su mano y Davon la estrechó, luego hizo lo propio con Turin. "Preparen todo. Nos encontramos en la entrada de la ciudad, partimos en una hora". Wraxan indicó a Nathan que la reunión había terminado, le agradeció sus servicios y le extendió 5 piezas de oro.
Una hora mas tarde el grupo se encontró en la puerta de la ciudad. "¿Está todo listo?" preguntó la hechicera. "No todo" le respondió el guerrero mientras extendia su mano. Wraxan sonrió al ver la cara de Ara mientras le daba 3 piezas de oro a cada uno. "Ahora si, todo listo" dijo Davon mientras guardaba sus piezas de oro "Vamos por ese amuleto". Wraxan y Ara compartieron una mirada cómplice y sonrieron.