Aroden es un aasimar de pelo blanco, ojos dorados y piel pálida. Viste con ropas oscuras y ajustadas, con multitud de correas y cinturones recorriéndole el cuerpo, de los que cuelgan bolsas y bolsillos repletos de componentes y cables. Lleva un guante azul que le cubre por completo la mano izquierda, y lleva en la cabeza unas gafas con cristales verdes que rara vez se pone.
Tras los acontecimientos ocurridos en El Core, Aroden decidió quedarse junto con Fénix para investigar sobre las extrañas naves voladoras con la que se toparon. Debido a esto, Aroden fue capturado y llevado hacia la capital del Imperio.
El extraño y sinuoso 90 de 1872, último día de invierno, los Profugis Eclipsis descubrieron el destino de Aroden por boca de Arcam en una aparición descolocada en el sur de Emethalas. El coleccionista aseguró por íntima información de un cliente que Aroden ya no está en la tierra de los vivos, ni allá donde alcanzan las visiones. Caído entre los restos de su navío, el cliente rapiñó la mítica Ballesta de Ceniza y negoció con Arcam por ella. Mymie ahora es poseedora de tal legado, aun sin ser consciente de su impacto, reconoció el valor en los ojos de Tamiel y le dará el mejor uso posible. En honor. Lo poco que pueda quedar de esa muerte y evento póstumo.