1. Characters

Mymie Mithrell

La Nacida del Prana

Una extraña elfa (extraña por sus rasgos de ascendencia difusa para los presentes) que se unió a los Profugis Eclipsis a mitades del invierno de 1872, en unas cuevas subterráneas de Documite. El grupo, por aquel entonces compuesto por Arakiel, Tobias, Virbalar y Bastian, encontraron a la elfa arrepentida o asustada de su reciente víctima, una araña gigante (quizá no le gusten los arácnidos).


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Invierno 1872

(67) Llevo un tiempo sin escribir ninguna entrada, pasajes, alguno he recitado para dispersar la bruma relente posada tras los crepúsculos. No he tenido fuerzas de plasmar el conocimiento en estas hojas. No es la primera vez que expreso con esta tinta que el invierno me provoca escalofríos agridulces. Se acerca la fecha de mi eterna condena, sumado a que harán diecinueve ciclos, años, del quiebre y no tengo claro si la brecha se dilata o sólo se llena de arena. Hace diez ciclos que no establezco un vínculo con otro ser. Jvenat no le hubiese gustado que cayese en el odio de su vendetta (Se lo escuché decir a un bandido con aspectos aristócratas en una taberna cerca de Fallkirk lunas atrás). Numeria, quizá no quiera ser encontraba. Ella habrá caído en la ceguera de la venganza, no la culpo, no se puede culpar a nadie por ello. Realmente deseo que pueda cumplir con ello aunque no conmueva con mis pensares, sólo espero que no quede ciega y regrese esa sonrisa mágica que daba vida a cualquier ánima. La echo de menos. Echo de menos la inocencia que tenían todos los que ya no están. Siento una frustración despechada ante la influencia del conocimiento. Los secretos revelados fueron la bebida que apagó la sed de la inocencia aquella luna del quiebre. Por otro lado, si Jvenat hubiese compartido conocimiento sobre sus miedos, quizá podríamos haber hecho algo antes de tiempo. Si tan sólo hubiese acompañado esa sonrisa con algo más... quizá ella seguiría conmigo. No quiero pensar que su tímida fuere una prueba de ultimátum.

(68) Amanece y las lágrimas de la luna anterior parecen los restos de un licor que desencajó la fragilidad de mi firmeza. Los recuerdos con mayor carga se pueden ocultar, el conocimiento de los mismos sobrevive con la tinta. Entiendo la rama. Sólo es... pesada y agria, aunque necesaria. Eso lo entiendo. No puedo caer, quiero peor no puedo. Olvidaré el descanso y me reuniré con la Horda en unos soles, necesito la mente ocupada.

(73) No suelo señalizar los negocios con la Horda, pero esto parece más importante. En siete lunas partiré a Documite. Sabré documentar más al respecto una vez esté ahí.

(78) Estoy paciente ante el desvelo del crepúsculo sobre la calma del mar, en un bote frente a Documite. El contacto de la Horda me ayudó a resolver la incógnita de cómo entrar sin hacer desvelar presencia alguna. Una cueva a las entrañas de Documite.

(79) Supongo que ha amanecido. Llevo un tiempo en las entrañas de Documite, por la humedad visible y las incrustaciones biológicas, este sitio suele estar inundado. Cuanto más asciendo, más seco y polvoriento es cada resquicio, empiezo a ver señales de un torech ungol y espero que no gobierne ninguna Ihingril, araña. - Parece que no fui la única con el mismo encargo, diferente estandarte, mismo camino. Un grupo bastante curioso... ¿"Profugis Eclipsis"? creo que nombró el más alto, Arakiel. No sé si ha sido por el contraste con Ithingril (sí finalmente se trató de un torech ungol), he sentido alivio al ver que este grupo me ha acogido con buena fe.

Vograr SilentWind, el contacto de Documite, una escoria del Imperio al que el Imperio ya no avala. El chiste se cuenta solo. Luego está el contacto de este... grupo, Profugis Eclipsis, una dama que lleva más maquillaje que tela encima. Madame Wilkerson, ¿Qué rostro quieres ocultar tras tanto talco? Ella parece más racional, que no más cuerda que el resto. Tiene más secretos que maquillaje, corrijo. Parece caerle bien al grupo con el que tendré que trabajar en esto, pero claro, ya he comprobado que no difícil.

Máquinas... matamos una flor horrenda bajo mi experiencia de vida, quizá tuviere sabiduría escondida tras ese manto de pestilencia, no la pude oler, claro, pero se percibió tal pesadumbre. En fin, tuvimos que acabar con esa criatura, Gorrlathcreo que mencionó el chico alto, que por cierto, se hizo con su ánima. No sé si me agrada la idea, no parece hacerlo con actos benignos, no obstante incluso el acto más inocente desencadena el fuego de los infiernos en las cumbres. Sólo espero que no se sienta cuartada. Debería preguntarle si es consciente. Máquinas pues... y con ello recuperó un fragmento saltado, un forja de hierro abandonada. ¿Hadhod? ¿Enanos? Sea como sea, ya no están. Mientras recuperaba los planos de la forja, apareció un elemento mecánico viviente. Viseloos, pensé por un segundo... Era la primera vez que estoy tan al este, quizá me hayan percibido... La última de aquellos... Necia. Debó aplacar obsesiones que no llevan a buen puerto. Irónico. Estúpida. Duró un segundo, pero no podía permitírmelo. No tiene elementos de naturaleza, es más, es una aberración de la misma. Parece que ese bola mecánica con patas conoce a los Profugis Eclipsis, y es del Imperio, pero ellos no simpatizaron con él. Qué alivio. Sería raro que la La Horda me juntase con gente del Imperio para un encargo, pero quién sabe. Tampoco tienen muchas luces esas Ratas. Tuvieron una conversación aburrida que se repitió después de matar a la criatura de las profundidades. Gorrlath. Nos dejaron compañía pero no supusieron gran cosa, luchan bien, destaca la combinación que tienen entre ellos que su habilidad. Hice lo que pude, Eøwün me ayudó en ello. Sabe que las sombras son lo mío. Me forzaron a ello, pero ya me he acomodado.

Secretos Sin Susurrar

OOC: Deseos y secretos que ha dejado entre ver o se les a escapado a Mymie, recordados aquí para el que quiera fomentar rol interno. Besitos, ciao, ciao.


-Parece interesada en los vestidos (se dejó entre ver con los vestidos quemados de Lux, en la casa quemada).

-Cuando entra en trance onírico ("dormir") se quita la máscara y se coloca la braga del cuello. Cuando se la vuelve a poner tras más 10 horas, aspira profundamente.

-En las últimas sesiones 89, 90 y 91 del calendario Macra, suele tener escalofríos espontáneos (curioso porque Mymie no ha mostrado ningún efecto al frío) y se lleva la mano a la panza con regularidad y el ceño fruncido.

-Tras la noche que descansó en la casa de Noumen Kel, regresó al grupo con una actitud positiva, el más perspicaz o Arakiel mediante el vínculo, se daría cuenta del gran esfuerzo de Mymie por ocultar un regusto muy agrio en su estado emocional.

-Mymie suele recolectar frutos florales y pétalos de los helechos que encuentra por el camino. Con más frecuencia e interés desde el 91, primero de primavera (las últimas dos sesiones).

-Con mucha frecuencia, en momentos en los que sus compañeros están distraídos, Mymie se pone a escribir o dibujar (más raro) en su libreta.