Desde los ataques a Yokoshiko hace diez años, un pequeña dosis de realidad fue entregada a Kyō. El mundo no es seguro. Las personas provocan daño por sus propios intereses, sean conscientes o no de ello. La doctrina de sus padres por forjar su etiqueta y los conocimientos de la empresa, se volvieron más exigentes desde entonces. Ella simplemente lo aceptó. Sabes que es una tarea imposible cuando Kyō te dice que no, y aún así tratará de encontrarle una solución. Siempre agradecida. Siempre con una sonrisa.
"Muchas han perdido seres queridos o sus familias les repudian, tengo una madre y un padre maravillosos que me aman, un trabajo honrado, importante y reconocido, no me falta comida ni dinero, no estoy en posición sentir tristeza ni pena, debo ser agradecida". Es una oración que define muy bien el comportamiento de Kyō y así lo intenta demostrar con su optimismo.
Mientras cumplía con sus obligaciones como hija de una familia acomodada y entendía el negocio, se entrenó con la katana y las prácticas medicinales durante estos diez años debido a su obsesión por la independencia. No ser una niña acomodada.