Canis fue el lobo compañero de Aine Ursus, un vínculo que marcó profundamente su historia dentro de la Sociedad Pathfinder. Su primer encuentro ocurrió en las afueras del puesto de reclutamiento: Aine lo rescató de un grupo de niños que lo maltrataban. Desde ese momento, Canis se convirtió en su animal de apoyo emocional y en el corazón de su nueva “manada”.
Durante su vida como compañero, Canis fue más que un guardián: destacó en varias misiones, siendo su mayor logro derrotar a la líder de una secta, un acto que lo consolidó como aliado invaluable para Aine y su grupo.
Sin embargo, su destino se quebró en una misión contra El Chupalpacas. Aine no logró protegerlo y Canis murió en combate. Su pérdida dejó una huella imborrable en ella. En honor a su memoria, una alpaca bebé recibió su nombre, y Meleeka —la pareja de Aine— le confeccionó un peluche de Canis para que nunca lo olvidara.
La figura de Canis no se extinguió del todo. En una aventura posterior, un payaso macabro logró manifestar su presencia de forma perturbadora: el sonido húmedo de una lamida contra un globo, seguido de su explosión, causó en Aine un recuerdo doloroso y un nuevo trauma. Más adelante, El Rey Amarillo (Hastur) intentó tentarla, ofreciéndole devolver a Canis a cambio de entregar una caja de poder. Aine rechazó la oferta y, en ese gesto, aprendió a dejar ir a su fiel compañero por completo.
Hoy, la memoria de Canis sigue viva en los actos de Aine, que procura con mayor esmero a sus compañeros y lleva consigo el recuerdo de su lobo como parte esencial de su camino.