1. Quests

La Mansión Hobbhouse

Nuestros investigadores se dirigen a la Mansión Hobbhouse acompañados de Emilia Court, que les ha pedido ayuda para asegurar el hechizo que mantiene prisionero al Horror en los Documentos de la Caza de Brujas de Arkham.

Hay una gran tormenta. Conducen sus coches con precaución pues los limpiaparabrisas no consiguen ofrecer la visibilidad suficiente en una tarde tan oscura, con las negras nubes que parecen concentrarse sobre la casa.

La radio del coche donde va Emilia empieza a hacer un ruido crepitante, bajo el que se percibe perfectamente una voz gutural que dice de forma siniestra: "Emilia!! Dónde crees que vas?". Sid Hudges arranca la radio de su automóvil y la lanza por la ventanilla. Los profesores Ernest de la Cruz y Kharif al-Numair se arrepienten de haberse retrasado y haber tenido que ir en la moto con sidecar de Kharif.

Finalmente consiguen llegar al soportal que cubre la entrada principal. Emilia abre con su llave y todos entran al hall. La estancia está bastante oscura a pesar del techo de cristal que corona el hueco de las grandes escaleras.

Toda la mansión huele a cerrado y a humedad. Los muebles están tapados con sábanas. Se alumbran a su paso con candiles de aceite y linternas. Los que disponen de ellas llevan sus armas en la mano.

Todos notan una presencia en lo alto de la escalera, pero no consiguen ver ni oír nada por mucho que lo intentan. Algunos escuchan como una puerta chirría y da un portazo arriba, al fondo de algún pasillo.

Emilia les guía hasta el dormitorio principal que se encuentra arriba al fondo de un amplio pero oscuro pasillo. Todas las puertas están cerradas.

Una terrible voz de ultratumba comienza a decir: "Emilia! qué crees que vas a hacer? Te crees con el poder suficiente para apresarme?"John Smith tiembla por un momento y deja caer su lámpara de aceite provocando un pequeño fuego que consigue sofocar con una sábana. Todos titubean un poco pero continúan adelante.

Al llegar a la última puerta, Emilia la abre y se puede ver una gran cama con dosel en una estancia muy amplia con otros muebles cubiertos con sábanas. Emilia se dirige a la Chimenea y rebusca en lo que parece un compartimento oculto dentro en la parte superior. Saca un legajo guardado en viejo portafolios de cuero.

Se sienta en el suelo frente a la chimenea y lo abre para sacar una ilustración que asemeja un pentagrama con unos extraños símbolos. El profesor Kharif al-Numair le pide a Emilia el resto del legajo para custodiarlo hasta llevarlo a manos del decano Dean Bryce Fallon.  

Sid Hudges y Allan Brennan ven claramente la ilustración de Keziah Mason, y como las líneas que están más a los bordes están claramente más desgastadas. Por algún motivo en ese momento toman conciencia de lo cerca que ha estado ese Horror de escapar. Ambos entran en pánico y, como si de una alucinación colectiva se tratara, ven la imagen de una forma monstruosa en el gran espejo que hay sobre la chimenea; tiene forma como de un oso gigante hecho a base de gusanos sanguinolentos que se retuercen. Pero es que además, en su paranoia ven incluso como está saliendo del espejo mirándolos y gruñendo.

Sid dispara su arma al espejo de forma compulsiva. El espejo está roto por todo el suelo.

El Horror sigue insultando y maldiciendo a Emilia, que con la mano temblorosa saca una navaja del bolso y la dirige a su mano izquierda, pero no se ve con fuerzas. Ishna Witca, viendo sus dificultades le ayuda guiando el corte con destreza. Mojando una pluma en la sangre que mana de su mano empieza a repasar las desgastadas líneas.

La casa empieza a temblar y crujir. El Horror sigue rugiendo y maldiciendo. Todos los espejos y cristales de la casa estallan en pedazos. En los trozos de espejo que hay por el suelo se puede ver la composición de la monstruosa forma. Ratas salen de todos los rincones y bajan las escaleras para huir de la casa.

Todo se vuelve silencio cuando Emilia repasa la última línea. Ella cae inconsciente.

Por las rendijas de los postigos se ve entrar algo más de luz. El profesor Kharif abre las ventanas y deja entrar por ellas el radiante sol de un calmado atardecer de otoño.

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