Según la leyenda, Tsukumi nació cuando Shōdan-sama, el creador de Kiba, se purificó después de su visita al inframundo. Shōdan-sama se lavó el ojo izquierdo y de él surgió Tsukumi, convirtiéndose así en la personificación de la luna. Es hermano de Amasu y de Sunoo.
Tsukumi es descrito como un dios serio y reservado. Representa la tranquilidad y la serenidad de la noche. A menudo se le representa como un joven vestido con ropas tradicionales japonesas y llevando un abanico o un arco lunar.
Una de las historias más conocidas relacionadas con Tsukumi se refiere a un incidente que involucra a Amasu. Según el relato, Amasu y Tsukumi estaban destinados a gobernar el cielo y la tierra respectivamente. Sin embargo, durante un banquete celestial, Tsukumi ofendió a Amasu al matar a Uke Mochi, la diosa de la alimentación, de una manera considerada impura.
La reacción de Amasu fue de indignación y disgusto hacia Tsukumi, y se separaron. Desde entonces, se dice que el sol y la luna nunca se encuentran en el cielo al mismo tiempo, evitando cualquier conflicto adicional entre los dos.
Tsukumi es reverenciado en la cultura japonesa como una deidad importante y se le atribuye la influencia sobre los ciclos de la luna. Se le considera un símbolo de tranquilidad, iluminación y sabiduría. Su papel como dios de la luna lo convierte en una figura esencial en la mitología y las tradiciones kibanas.