Poco queda ya de mi tierra y de mis costumbres, vosotros, hombres blancos, civilizados, cultos, educados…y nosotros, salvajes e ignorantes… Y aún así fue vuestra avaricia, egoísmo y crueldad la que vino a invadir nuestras tierras, despojarnos de nuestra cultura y modo de vida, nosotros, salvajes e inferiores que no sabríamos vivir en vuestro mundo, pero…¿Acaso sabéis vosotros simplemente vivir en el mundo?
Nos lo quitasteis todo y como acto de buena voluntad,para limpiar vuestras conciencias, nos dejasteis vivir en una jaula donde venís a vernos como si fuéramos animales de circo.
Nos hemos perdido en la cultura del hombre blanco para poder sobrevivir, porque de alguna manera, os insultaba la nuestra, inapropiada, libre, pura, en paz y consonancia con la tierra y el mundo que nos rodeaba.
Poco queda ya del pueblo Sioux, confinado en una jaula, tratados como animales a los que venís a ver.
Y tú, “hombre Solitario” o Ishna Witca , eras de los pocos hombres que quedaban íntegros, puros y fieles a nuestras tradiciones, por eso mismo, decepcionado, cansado y entristecido por la evolución que tomaba nuestro pueblo decidiste alejarte del mundanal ruido del hombre blanco, al bosque, a las montañas, donde te sentías en paz y uno con la tierra, donde podías seguir siendo tu mismo, mirabas el mundo con la sabiduría de quien había volado con las águilas y recorrido el bosque con los lobos.
Ir a verte era como una brisa de aire fresco, pasar el tiempo aprendiendo de ti, de las historias que me contabas, casi todo lo que he aprendido te lo debo a ti, poder vivir a través de ti las raíces de mi pueblo, un pueblo que se me quedaba pequeño y me asfixiaba, tener que atender día tras día a los adinerados y petulantes blancos que venían a la reserva con sus aires de superioridad, gente que no sobreviviría en el mundo ni dos segundos y cada día sentía más la necesidad de romper la correa que poníais sobre mi… pero Cómo dejar a mi madre, familia, amigos, mi tierra… una parte de mi deseaba y ansiaba más…
Y fuiste tu, Ishna Witca, quién me dio el empujón que me faltaba, la rabia, la impotencia, la gota que colmó el vaso. Llegar a tu cabaña y ver todo revuelto, destrozado, luchaste con el valor de un guerrero Sioux y a pesar de tu edad presentaste una digna batalla… ver tu cuerpo sin vida, fue demasiado para mi, por más que busque una razón no puedo entender quién tendría motivos para tal acto, pero tu muerte no quedará en el olvido ni sin castigo.
He dejado atrás La Reserva de Fort Perk en busca de tu asesino camino de Boston, siguiendo una de las pocas pistas que he podido seguir, y no puedo evitar sentir que ahora más que nunca, mi nombre toma las riendas de mi destino, Tayen "entre dos truenos", una iyescas (mestiza), puede que mi madre no supiera nunca como iba a determinar mi camino…
Wakan Tanka, Gran Espíritu, guia mis pasos y dame la fortaleza y el coraje necesarios para cumplir con mi destino