A poca distancia al oeste de la Casa de Beorn, en medio del Anduin, hay una enorme roca que recibe el nombre de la Carroca. El río corre a ambos lados de la misma, pero hay una serie de grandes piedras que llevan a la fangosa orilla oriental del islote. En un lado de la roca se abre una pequeña caverna poco profunda y junto a ella una serie de escalones que conducen hasta la cima, que es plana.

La Carroca es un lugar sagrado para los Beórnidas, y aquí celebran todo tipo de reuniones y ceremonias: juicios, matrimonios, funerales, consejos de guerra, y otras celebraciones. La cima de la roca es lo suficientemente grande como para albergar a varias docenas de personas, lugar suficiente como para que cada uno de los asentamientos beórnidas envíe a un representante a las ceremonias que tienen lugar allí, pero lo suficientemente pequeño como para que todo el mundo pueda oírse.

También se considera un lugar de poder, pues se dice que se trata de una de las raíces de las Montañas Nubladas que ha emergido del suelo. Todo el que permanezca sobre la Carroca sentirá la energía primordial del mundo, el salvajismo indescriptible que lo inundaba todo en los primeros días, antes de que despertaran los elfos.