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Valles Medios del Anduin

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ZONA OCCIDENTAL DEL ANDUIN

Bilbo Bolsón contempló por primera vez las Tierras Ásperas al este de las montañas desde esta región, una zona que lleva mucho tiempo deshabitada pues, aunque los hombres vivieron aquí, la enfermedad, la guerra, y el acoso de los trasgos terminaron por expulsarlos. Pero ahora han vuelto. La región se extiende desde el río del Torrente al norte hasta el Camino Viejo del Bosque al sur, con pinos creciendo en los valles de las montañas, junto a helechos y terrenos pedregosos.

La zona occidental de la región está dominada por tres grandes valles. El valle norte se encuentra justo al lado del río del Torrente y sus bosques, y conforme se viaja hacia el sur, la floresta es cada vez menos densa y se transforma en quebradas llenas de zarzas y rocas, en las que es posible encontrar multitud de cavernas. El valle central se denomina Earnesdene, el valle de las Águilas, ya que dominándolo se encuentra el Nido de Águilas, situado sobre un elevado pináculo de roca en la cumbre más oriental de las Montañas Nubladas, con numerosos salientes y resaltes a lo largo de sus paredes, de tal forma que solo una criatura voladora puede alcanzar esas alturas. El valle que hay a sus pies es hogar de multitud de criaturas asustadizas y furtivas, pues están pendientes en todo momento del sonido de las alas de las águilas. Gran parte del valle está ocupado por un bosque de pinos, aunque hay robles y olmos cerca de las orillas del Gran Río.

El valle sur se encuentra junto al Paso Alto (s. Cirith Forn en Andrath) y es el único lugar donde un viajero podría encontrarse con otro caminante, ya que el camino que conduce al paso de las montañas atraviesa el valle, que ya se utilizaba como puerta de acceso al oeste, desde antes que el sol y la luna subieran a los cielos. Los elfos subían por estas colinas cuando caminaban hacia el Reino Bendecido, los númenóreanos trazaron el camino en sus días de gloria, y Elendil y Gil-galad lo atravesaron cuando se dirigían a Mordor. Este es el Camino: el camino que cruza el Bosque Negro, el camino que lleva al mar, el camino que conduce a la aventura.

Conforme las colinas y los valles van dejando paso a terreno más llano hacia el este, el viajero se adentra en una gran pradera verde que se extiende durante millas hasta llegar al río.

ZONA ORIENTAL DEL ANDUIN

Si coges a un hobbit hogareño, lo sacas de su confortable vida en La Comarca y te lo llevas a los Valles Medios Orientales de las Tierras Ásperas, lo más probable es que, tras sobreponerse al shock del viaje, tomarse una revitalizante taza de té y algunos pasteles de semillas, y sentarse cómodamente, comente que la región le gusta. “Algo desatendida”, dirá, “la hierba necesita que la corten, hay que podar los árboles y habría que hacer algo con los caminos, pero aparte de eso me recuerda mucho a la Comarca”. Y es que los Valles Medios Orientales son una región fértil y próspera, con praderas verdes y colinas suaves que bajan desde el río del Bosque, en el que florecen grandes campos de flores que en verano son un auténtico espectáculo de color, y en cuyos bosques es posible encontrar abundancia de caza al llegar el otoño.

Pero a pesar de las apariencias, sigue siendo el Yermo: la tierra puede ser dadivosa, pero ni por asomo es segura. Incluso bajo la protección de Beorn el Cambiaformas, la gente que habita la región debe ser robusta y valiente, ya que los orcos, al igual que otras criaturas, amenazan la zona.

El Gran Río actúa de frontera occidental de los valles, y el Bosque Negro de límite oriental, mientras que al norte se encuentran el Unknown y la tierra de los viglúndidas. La frontera meridional, sin embargo, está mucho menos definida, pues antes el territorio de Beorn acababa en el Camino Viejo del Bosque, pero ahora muchos de sus seguidores poseen asentamientos a muchos kilómetros al sur del camino. Los Beórnidas y los Hombres del Bosque todavía no han definido claramente donde terminan los Valles medios y donde comienzan los Valles orientales del Anduin.

Fauna y flora de la región

Fauna y flora (zona occidental del Anduin).

En los bosques de pinos que hay junto a las montañas habitan conejos, ardillas, y zorros de montaña. Las serpientes constituyen un gran peligro en la zona norte, cerca del río del Torrente, mientras que en las orillas del Anduin es posible encontrar nutrias, castores, y otras criaturas fluviales.

En su momento, esta región también estaba plagada de huargos, pero gracias a las águilas y a la vigilancia de los beórnidas, los lobos del Yermo sólo se atreven a aventurarse en ella en invierno o en las noches nubladas, cuando las águilas no pueden verlos desde la distancia.

Fauna y flora (zona oriental del Anduin).

El zumbido de las abejas y el gorjeo de los pájaros inundan toda la tierra de los beórnidas. Los valles están llenos de vida: sobre las praderas vuelan abejas grandes como pulgares en busca de flores, junto a zorros, conejos, ardillas, y otros animales que habitan aquí en gran número. Además, son criaturas que no han sido mancilladas por la maldad del bosque Negro: las ardillas de los valles orientales son de un color rojo encendido, no del extraño color negro de sus parientes del bosque Negro.

Entre los matorrales habitan multitud de osos, lo que no es nada sorprendente, y a menudo es posible verlos bajando tranquilamente al Anduin para beber o pescar. Los beórnidas consideran a los osos parientes suyos, y castigarán a todo aquel que los dañe. Los beórnidas tienen ganado, ovejas, y ponis, pero también es posible encontrar esas mismas especies vagando en libertad por la región. Aunque Beorn posee una manada de perros excepcionales, lo cierto es que hay pocos perros salvajes en la región, y los lobos del Yermo acostumbran a quedarse al otro lado del río.

Habitantes de la región

Habitantes (zona occidental del Anduin).

Bajo las montañas Nubladas vive el pueblo de los trasgos, quienes de vez en cuando atacan las tierras de más abajo saliendo de multitud de agujeros y pasajes en las montañas. Miles de orcos habitan la región, ansiosos de vengar la muerte del Gran Trasgo, y ahora que han pasado varios años desde la Batalla de los Cinco Ejércitos, han recuperado su fortaleza y cuentan con un nuevo Gran Trasgo bajo la montaña.

Las grandes águilas sobrevuelan toda la Tierra Media, incluso las distantes bocas del Anduin y el mar, pero estas montañas son su hogar. Son criaturas excepcionales, cuyos objetivos y motivaciones son incomprensibles para todos (incluso para los Sabios), y lo más probable es que sirvan a un propósito más elevado. Se encargan de vigilar la región y llevar mensajes a los enemigos del Enemigo. Son muy pocas, tienen poco trato con los mortales (excepto para robarles sus deliciosas ovejas) y el Nido es su mayor asentamiento en las montañas.

En los valles de la región también habitan algunos hombres, gente dura y severa como la tierra que habita, y además de la lengua común hablan un idioma propio. Sirven a Beorn, pero son personas desconfiadas y reservadas hasta cuando están con compañeros beórnidas. “Duros como la gente de la montaña”, dicen los beórnidas, pero cuando ya no están añaden “y fríos como la gente de la montaña”.

En los últimos años ha llegado desde el sur un grupo de colonos que también se ha asentado en la región. Tienen granjas y rebaños en las orillas occidentales del Anduin y consideran a Beorn como su señor, pero no son como los demás beórnidas: la mayor parte de los que siguen a Beorn son hombres del norte cuyas familias han vivido en los valles medios durante siglos, mientras que estas gentes son más parecidos a los leófringas o al pueblo del río.

Habitantes (zona oriental del Anduin).

Desde la Primera Edad, estas fértiles tierras han sido el hogar de los hombres. Cada clan posee sus propias tierras de labranza y sus pastos, que rodean una granja a menudo fortificada, pero al contrario que los hombres del Bosque, no están organizados en casas, y hasta hace muy poco tiempo no reconocían a ninguna autoridad superior al cabeza de familia de cada clan. Pero ahora se denominan beórnidas, pues siguen a Beorn y cumplen sus leyes, aunque no todos ellos le obedecen, lo que le parece bien a Beorn, puesto que él no obliga a nadie a escucharle.

Aunque en su mayor parte los beórnidas viven en granjas aisladas, hay un puñado de… bueno, llamarlos pueblo sería exagerar. Más bien son asentamientos, granjas que se arraciman junto a puestos comerciales o cruces fluviales, como el que ha surgido junto al Viejo Vado, uno de los más grandes. Los beórnidas son gente sencilla: no hay posadas, ni tiendas, y muy pocos comerciantes, mercaderes, o alguna de las trampas similares que tan habituales son en las tierras civilizadas. Nuestro hipotético hobbit alabaría el pan y la mantequilla de los beórnidas, pero se desesperaría al ver que no hay vajilla de porcelana, ni buenos cuchillos para untar la mantequilla. Las granjas más grandes cuentan con casas de huéspedes para los viajeros, donde es posible encontrar una cena y una cama para dormir.

En la región no hay otros habitantes, excepto los enanos y demás viajeros que la atraviesan en su camino hacia el oeste o hacia el sur. En el sureste es posible encontrar algunos enanos, pues el camino que atraviesa el bosque Negro fue construido por el pueblo de Durin, y en su época estuvo protegido por una serie de fortines, y aunque ahora tanto el camino como los fortines están abandonados, todavía quedan algunos enanos que viven en la zona conocida como Piedrasacra.