Esta montaña, cuyas caras están cortadas a pico, es como una solitaria atalaya que dominara los Valles del Anduin. Sus faldas están recubiertas de pinares y tojos, pero en su parte superior solo hay roca desnuda sin apenas grietas o resquicios que puedan servir de puntos de apoyo. Las grandes águilas anidan en los riscos que hay sobre el Nido, sobre agrestes salientes, y plataformas rocosas.

De la cara occidental de la montaña sobresale una ancha repisa de roca, y no hay camino alguno (al menos que sepan los hombres), que conduzca hasta allí: es la Gran Repisa, el lugar donde las águilas celebran sus parlamentos, o donde llevan a cualquier invitado o prisionero al que quieran interrogar. Los Beórnidas afirman que existe un pasaje secreto en la montaña que conduce hasta la Gran Repisa, pero esos túneles sólo los conocen los aliados y los sirvientes de dos piernas de las aves.