Cuando los enanos se asentaron por primera vez en Erebor, la Montaña Solitaria, la excavaron larga y profundamente, tallando un reino de piedra y joyas bajo sus laderas. Lámparas y velas ardían sin cesar para iluminar sus atareadas manos, y su tesoro creció junto con su fama en el mundo del Norte. Un día, llegó el Dragón llevado por la codicia: Smaug el Dorado redujo a cenizas el Reino Bajo la Montaña, aplastando su orgullo de un coletazo. Pero los enanos pueden guardar rencor por un agravio durante más tiempo del que dura la vida de un dragón y, al final de una increíble aventura, Thorin Escudo de Roble y otros trece conspiradores más vivieron para ver la muerte de Smaug. Hoy en día, los salones de los enanos resuenan de nuevo con el tintineo del yunque y el martillo, y sus canteros reconstruyen los caminos y edificios de Valle y de Erebor con piedras multicolores. Los hombres de Valle, llamados ahora hombres de Bardo en honor a su rey, el matador del Dragón, proporcionan a los atareados enanos lo que necesitan para su sustento, a cambio de los frutos de su excepcional habilidad en trabajar la piedra y el metal.
Desde la muerte del Dragón, los enanos han dejado de ser un pueblo errante de exiliados, y han emprendido grandes trabajos para restaurar el Reino Bajo la Montaña.
Su riqueza y su fama aumentan rápidamente, y parece destinado a hacerse más grande que antaño: se excavan nuevas salas, y se adornan cavernosas calles bajo tierra con pilares tan numerosos como los árboles del bosque, mientras armaduras de gran calidad y afiladas espadas abandonan los talleres de sus herreros en número cada vez mayor. Cada vez llegan más enanos de tierras distantes para unirse a la corte subterránea del rey Dáin.
DESCRIPCIÓN
Los enanos son una raza antigua y reservada, cuyas costumbres y tradiciones son en su mayor parte desconocidas para los extraños. Al final de la Tercera Edad, son un pueblo orgulloso pero en disminución, supervivientes de un pasado distante. Casi todos los enanos con los que uno se encuentra hablan de sí mismos como pertenecientes al ‘Pueblo de Durin’. Son probablemente los guerreros más temibles de la Tierra Media, difíciles de quebrar o de corromper, pero a menudo en pugna con otros Pueblos Libres a cuenta de viejas rencillas o de nuevos desaires.
Los enanos son bajitos y corpulentos, con extremidades robustas, y la cabeza coronada por cabellos largos y barbas aún más largas, que les dan su apariencia típicamente anciana. Son de larga vida, y se sabe de enanos que han alcanzado los 250 años de edad.
NIVEL DE VIDA
Con el fabuloso botín del dragón de Erebor recuperado, y su reino restaurado, los enanos de la Montaña Solitaria son una cultura con un nivel de vida rico.
ENANOS AVENTUREROS
Para la mayoría de habitantes de la Montaña Solitaria, tomar parte en la creación de esplendores futuros es bastante para dar propósito a su vida. Para otros, la memoria de salones incluso mayores aún en manos del enemigo llena su corazón de añoranza y de amargura, apartando cualquier interés en las preocupaciones de otra gente. Estos espíritus inquietos se convierten en emisarios y en aventureros, y sus idas y venidas llevan el nombre de Erebor a muchos reinos lejanos.
Ocupaciones sugeridas: buscador de tesoros, vengador. Pocos han sido tan maltratados como los enanos de Erebor, quienes ahora luchan para liberar al mundo de la Sombra. Otros muchos, sin embargo, buscan tan sólo reclamar las perdidas maravillas del Pueblo de Durin.
Ocupación inusual: guardián. Tan preocupados como están por sus propios asentamientos, los enanos raramente se preocupan del bienestar de los demás.