El Señor de las Águilas gobierna sobre las grandes águilas de las Montañas Nubladas y se le considera el rey de todas las aves. Desciende de Thorondor, que construyó sus nidos en las cumbres inaccesibles de las Montañas Circundantes cuando el mundo era joven. Desde que Gandalf el Gris le curó una herida producida por una flecha orca, al mago se le considera amigo de las aves.
Además de Gwaihir, Señor de los Vientos, la más veloz de las grandes águilas, en su séquito es posible encontrar otras águilas, como su hermano Landroval, y o los jóvenes Meneldor y Gaerthor, que son una especie de caballeros andantes, pues vuelan muy lejos en misiones y asuntos de gran importancia. El resto de águilas sirven como vigías y guerreros, llevando noticias del Enemigo de un extremo al otro de las Montañas Nubladas. En las épocas más oscuras, el Señor de las Águilas puede reunir sus fuerzas y marchar hacia la guerra, aunque esto solo ha sucedido una vez que se recuerde, cuando las águilas acudieron a la Batalla de los Cinco Ejércitos.
Como su linaje es tan antiguo, el Señor de las Águilas es más orgulloso y noble que cualquier rey de los hombres, y sólo los noldor tienen una estirpe que pueda compararse con la suya. Cualquiera que lo trate como si fuera simplemente un pájaro sobredimensionado, se merece todo lo que le pase (se dice que las águilas han llegado a arrojar a huéspedes maleducados desde las alturas, o los han depositado en lugares infranqueables, como un saliente en medio de un precipicio, o justo en el centro de un zarzal espinoso).