En el lejano norte, más allá del Monte Gram
y de los picos más distantes de las Montañas Nubladas, se encuentra la
tierra olvidada que hace unos mil años era conocida como el Reino de
Angmar. Desde su capital oscura de Carn Dûm,
el Rey Brujo comandó el terror y la ruina y provocó la caída del reino
norteño de Arnor. Pero a su vez fue derrotado y las fortalezas de Angmar
fueron destruidas.
Conforme se aproxima el
crepúsculo de la Tercera Edad, el antiguo dominio del Rey de los
Espectros parece escuchar la llamada del Señor Oscuro, que ha vuelto a
revelarse en Mordor. La nieve cegadora sopla desde los picos dentados de
las Montañas de Angmar
en invierno, y los hombres malignos y los orcos están migrando
lentamente al norte desde el este y el sur, cada vez en mayor número.
Ahora pueden encontrarse troles al norte de las Landas de Etten, cruzando el Yermo Gris que se extiende entre sus propias tierras y las Montañas de Angmar.