Todas las ruinas tienen una belleza inquietante. Por eso, al contrario que Barad-dûr, que es una fortaleza de hierro y sufrimiento, Dol Guldur es grácil y pálida como una luna contrahecha congelada en piedra. El edificio reluce con una luz sobrenatural y malsana.
En 2947 han pasado 6 años desde que el Concilio Blanco expulsara a la Sombra de la ciudadela, y buena parte de Dol Guldur está entonces vacía y silenciosa.
Incluso aunque Dol Guldur esté desocupada, no está abandonada del todo: los orcos merodean por sus mazmorras, los muertos duermen inquietos en los fosos, y ojos inhumanos vigilan desde dentro el Salón del Nigromante.
A partir de 2951, las cosas comenzarán a cambiar en este oscuro lugar.
Las descripciones de los diferentes lugares en el mapa corresponden al momento en que la Compañía Errante se adentró en la fortificación durante Secretos enterrados y a los relatos del propio Radagast el Pardo cuando entró con el Concilio Blanco.