La gente del pueblo del río considera la isla del Mercader uno de sus refugios. Se trata de una de las islas más grandes del Anduin; el río se bifurca alrededor de un afloramiento rocoso muy parecido a la Carroca, y justo al pasarla hay un largo banco arenoso que ha creado la corriente. La isla está totalmente cubierta de hierbas altas y de árboles raquíticos, pero en su interior la tierra no es del todo firme y un viajero descuidado puede acabar dentro de una poza de arena o barro, antes de darse cuenta de lo que pasa. Suele haber varias familias de los éafolc acampadas acampadas en la isla, puesto que la utilizan como lugar de encuentro y puesto comercial. Hay muchos rumores que aseguran que en algún lugar de la isla hay enterrado un gran tesoro, un botín que han ido acumulando durante generaciones las tramposas gentes del río.