ZONA OCCIDENTAL DEL ANDUIN
Los Valles Occidentales del Anduin es una
región indómita, pues al sur del Camino Viejo del Bosque la tierra se
vuelve mucho más agreste. En su zona occidental predominan las colinas
suaves y redondeadas, mientras que la oriental es un laberinto frondoso
de marismas y arbustos.
En la región viven los Hombres del Bosque
del Salón de la Montaña (Firienseld), parientes y hermanos juramentados de los
hombres del Bosque Negro, en un valle de paredes altas y empinadas cerca
del nacimiento del río Aguahelada. El Salón de la Montaña (Firienseld
en el idioma de los Valles del Anduin) es un burgo fácilmente
defendible situado a la sombra de la montaña, junto a sus minas. Cada
uno de los fosos y murallas que protegen el pueblo es vital, pues los
trasgos lo amenazan con frecuencia.
Al sureste del Salón del Bosque la tierra
se vuelve más traicionera cuanto más cerca se está del río Gladio, lo
que obliga a la mayor parte de los viajeros a dirigirse al noreste
atravesando una zona de colinas rocosas, para luego doblar al este hacia
el Gran Río, o al norte hacia el camino del bosque Viejo, evitando las
marismas cercanas al río.
Estas marismas no son tan tortuosas y
abruptas como las ciénagas de los Campos Gladios, pero están muy lejos
de poder ser consideradas un terreno fácil para los viajes. En ellas
pescan las gentes del pueblo del río, y viven sobre pequeñas chozas
construidas sobre pilotes encima de sus aguas. Al sur de las marismas
hay un bosque situado sobre una planicie que domina los Campos Gladios y
que las gentes de los valles llaman el Bosque de los Lobos, por la
cantidad de dichos animales que viven en su interior, junto a los
bandidos que allí se suelen esconder.
ZONA ORIENTAL DEL ANDUIN
Una persona que visite esta región de los valles del Anduin podría pensar que se trata de una tierra deshabitada, pero ello es hasta cierto punto comprensible, pues se extiende miles de kilómetros junto al cauce del río, innumerables valles de color verde que siguen al Anduin río abajo. Al este se puede divisar la sombra siempre constante del bosque, una mancha negra permanente en el horizonte.
Aunque es cierto que en los valles ya no vive demasiada gente, la tierra mantiene su recuerdo. Hace ya tiempo existieron reinos en la región, y muchos ejércitos regaron el suelo con su sangre. El visitante puede encaramarse sobre muros de piedra derruidos, acampar entre los semienterrados cimientos de algún pueblo antiguo, puede ver restos ruinosos de fortalezas coronando las colinas más grandes que hay entre el Viejo Vado y los altozanos, o andar por senderos élficos que corren junto al lindero del Bosque Negro durante muchos kilómetros.
De todas formas, en la región viven los Hombres del Bosque, o al menos sus rebaños. Aunque sus asentamientos se encuentran en las profundidades del bosque, mantienen rebaños de ganado ovino y bovino en los valles de la región, a cargo de jóvenes y mujeres que los cuidan ayudados por sabuesos, y que cuando advierten alguna amenaza, corren a refugiarse en el bosque.
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