Este claro fue antaño uno de los lugares donde los elfos celebraban sus fiestas, pero ahora solo viven allí arañas, y es la colonia más cercana al Reino del Bosque. Cuando Bilbo y los enanos se perdieron en el bosque tuvieron la mala fortuna de caer en su trampa. Todo el claro está cubierto de telarañas negras, más oscuras y compactas que en ningún otro lugar del sendero Elfo.
Las arañas tejen sus hilos entre los árboles más altos del claro, creando una red de puentes colgantes sobre el mismo, de tal forma que cuando atrapan a una víctima la suben hasta allí y la dejan colgada, pudriéndose durante semanas antes de absorberle los jugos hasta dejarla seca. Por eso, de las alturas del claro cuelgan cadáveres de ciervos, ovejas, y tejones, junto a un puñado de desafortunados orcos y elfos.
En el asqueroso cieno que sirve de suelo al claro es posible encontrar tirado algún objeto valioso que haya dejado caer una víctima, pues las arañas no quieren ni el oro ni las armas, que consideran cosas duras y repugnantes, y que sólo sirven para romperles algún colmillo cuando las muerden. De lo que si que está repleto el suelo es de cientos, si no miles, de jóvenes arañas no más grandes que un pulgar, que se alimentan de los jugos que dejan caer las presas.